miércoles, 31 de octubre de 2012

BANDAS SONORAS GLORIOSAS: Cementerio de animales

Cuando hablamos de películas que son famosas por sus bandas sonoras, podemos hacer referencia a un soundtrack entero de canciones memorables, o simplemente una sola canción creada para el film pero que trasciende las barreras de este. En Cementerio de animales  (Pet Sematery, 1989) este último ejemplo es llevado al paroxismo, la canción ni siquiera figura en el disco compilatorio de la banda sonora.



Basada en una de las novelas más famosas (homónima) de Stephen King, la historia es la de la familia Creed que se muda a una casa campestre en el Condado de Maine (como en casi todos los relatos de King). Louis es contratado como profesor en el colegio del pueblo, y de inmediato hace buenas migas con su vecino Jud. Pronto la tragedia asola a los Creed, además de Louis tener horribles pesadillas sobre un alumno muerto en la escuela; cuando su esposa y sus dos hijos se van da visita a la ciudad, el gato familiar muere en un accidente. Es ahí cuando Jud le cuenta a Louis del viejo cementerio indio al lado del cementerio de mascotas que los niños construyeron cerca de la casa de los Creed. Esa tierra india tiene el poder de regresar vivos a los muertos, pero con instintos asesinos. Igualmente Louis entierra a Churchill (el gato) y dicho y hecho, vuelve como un zombie terrible. Pero eso no es todo, más adelante Gage, el hijo más pequeño, un bebé muere atropellado por un camión en la ruta, sumido por la culpa Louis vuelve a cometer el mismo error, y ahí sí, el terror absoluto se apodera de los Creed. Básicamente ese es el argumento de esta película que de seguro todos vieron (o leyeron la novela); aunque hay muchas más vueltas de tuerca, secretos, sorpresas, y otro par de zombies.



Esta película de Mary Lambert (que pese a las promesas después no pegaría una hasta estancarse en el directo a DVD) rápidamente se convirtió en un film de culto (si bien no fue del todo exitosa en su momento) y hasta podríamos decir que superó en popularidad al libro en el que está inspirada (del cual es bastante fiel). Pero hoy en día hay dos o tres cosas que perduraron en la cabeza de todos los que la vieron, el horrendo gato maltrecho y de ojos rojos; la tremenda actuación de Miko Huges como ese bebé pérfido bisturí en mano... y Pet Sematery de The Ramones.



Fue el propio Stephen King (que además adaptó su novela) quien le pidió a Joey Ramone que compusiera una canción para la banda sonora de esta película que se perfilaba como algo pequeño. La canción del mismo nombre que libro y film hace una referencia directa a los hechos del argumento, y más el videoclip en el cual la banda toca su canción en el cementerio en medio de zombies que van y vienen. Otra canción de la banda, Sheena is a Punk Rocker también figura entre las canciones que suenan en el film.
El problema es que ambos temas llegaron cuando la película estaba casi terminada y la banda sonora ya editada, por lo que si bien figuran en los créditos finales no se encuentran en el disco, CD, cassette o lo que fuese. Ese mismo año ambas canciones fueron incluidas en el trabajo de la banda Brain Drain, y se convirtieron en dos de las sus sencillos más exitosos.



En cuanto a lo qué si figura en el Soundtrack oficial son 21 canciones orquestarles compuestas e interpretadas por Elliot Goldenthal junto a un grupo coral convirtiéndose este en el primer trabajo importante del famoso compositor de música clásica. Toda esa música tensa, chirriante, espectral que resuena durante todo el film y que ayuda a crear un gran clima se encuentran dentro de este trabajo.


Cementerio de animales se convirtió en un ícono de la cultura pop en todo el mundo. Si uno la ve fríamente puede hasta que encuentre que está algo sobrevalorada (aunque la manera de introducirnos en el suspenso sin ser gráfica es única). Con todo, es una película ineludible para ser revisitada hoy a la noche, siempre pensando que a los muertos hay que dejarlos descansar en paz, mejor ahogar las penas por la pérdida con una buena rockera... como Pet Sematery ¿?

TRAILER:


THE RAMONES - PET SEMATARY:



SOUNDTRACK ORIGINAL:


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lunes, 29 de octubre de 2012

RECUERDOS DEL VHS: Halloween Sangriento


Díganme si nunca les pasó de ver una película hace mucho tiempo, tener todos los recuerdos de qué se trataba, como empezaba, cómo terminaba, todo... menos el nombre y algún dato para rastrearla.
Hace un tiempo largo encontré en una “casa de Todo x $2” un VHS en súper oferta (decir el precio es redundante); siempre compraba esas películas para ponerles un pedacito de cinta skotch y poder utilizarla como un Cassette virgen... claro que antes de borrarla las veía aunque sea una vez. Era una película sobre un nabo que hacía una fiesta de noche de brujas en su casa, invitaba a un par de compañeros, y ahí los mataba uno a uno en el patio de la mansión. La vi, era risiblemente mala, la borré y encima tiré el afiche de tapa... y por alrededor de quince años no me acordaba del nombre. Siempre era tema de conversación cuando hablaba de películas malas que me acordaba haber visto, preguntaba si alguien sabía de su existencia, y nada... ¡hasta hace cinco minutos! boludeando por youtube que la encontré de pura casualidad rastreando el trailer de otra película.
Develo el misterio, para mi y para todos los que están leyendo y no entienden nada, se trata de Halloween Sangriento (Hollow Gate, 1988); la película perdida por la que todavía no caigo en la emoción de haberla encontrado.



Vamos a ver si puedo relatar su argumento según lo que me acuerdo (tengan en cuenta que sólo la vi una vez hace muchísimo, y no muy memorable). Al comienzo vemos a un nene que es maltratado y violado por su padre. La historia salta al presente y nos encontramos al nene, que se llama Mark Walters (recién ahora me enteré) siendo ya un adolescente entre retraído, nerd, y totalmente estúpido que sigue viviendo en la misma mansión donde fue violado. Primero se carga a una vieja minusválida y rompebolas que vive con él (no se sabe si es su mamá, su tía o su abuela, que más da, es una vieja y punto), para luego organizar una fiesta de Halloween en el lugar. Sus compañeros de secundario quieren ir a la fiesta, pero no por amistad, sino para practicarle una serie de bromas y burlarse un poco más de él. Lo que no saben es que Mark les tiende una trampa, y ni bien lleguen al lugar, la cerca queda electrificada, y él mismo los va acechar en compañía de unos perros asesinos por si fuese poco.
Sí, la trama no es un dechado de originalidad, pero sí tiene algunos puntos que la hacían llamativa. Aparentemente, el presupuesto del vuelto de un café con dos medialunas con que fue hecha esta película no alcanzó para contratar adolescentes verdaderos; sino no se entiende por qué todos son tipos grandes haciendo ridículamente de pendejos (al mejor estilo Los fierecillos). En especial el actor que hace de Mark, Addison Randall, que claramente tiene como 50 años. Otra, a pesar de ser una de las películas con menos producción que recuerde haber visto (ni siquiera es digna de telefilm), sorprende el salvajismo de varias escenas, el psicópata electrocuta, revienta cabezas a mazazos, descuartiza a hachazos, pincha ojos con unas tijeras, y deja que sus perros se coman vivo a otro par; escenas bastante fuertes que sin embargo no causan el impacto esperado porque la sangre parece plasticola roja diluida. Por último, otro dato increíble que recuerdo son los diálogos inentendibles y muy graciosos, ni siquiera propios del cine Z.



En realidad, se trata de una co-producción entre EE.UU. y Alemania, que vaya a saber uno dónde se estrenó; la cuestión es que para mi sorpresa ahora me vengo a enterar que se trata de un film de culto, ¡Hasta tiene un club de fans en ambos países!. También se la conoce como Bleeding Skull.
Por suerte, esta es la única película de su director Ray Di Zazzo que sólo Dios sabe quién es y qué fue de su vida.



Hay un dato fundamental del cual me estoy olvidando de hacer mención, en la edición de video argentino/uruguaya de American Video, al finalizar la película (que es muy cortita), venía un documental como de media hora, muy exploitation y gráfico sobre unas tribus africanas que practicaban canibalismo, prostitución con turistas blancos, y abortos; imágenes hiper gráficas que quedaron grabadas en mi recuerdo. 



Halloween Sangriento es otra de esas producciones súper económicas y oportunistas de la moda. Puede que todos estos datos no le interesen a nadie más que a mi; vale más como resolución de un misterio que como hallazgo cinematográfico, claro está. Igualmente, si la encuentran, ofrece un rato por lo menos gracioso.
Eso sí, me gustaría saber si alguien más la vio, como para terminar de comprobar que realmente existe.





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domingo, 28 de octubre de 2012

CINE EN LISTA/INFAMES SECUELAS: Secuelas inconexas


Hace unas semanas, en esta misma sección (igualmente compartida) realicé un conteo de películas que, en su edición local en VHS y DVD se les cambió el título original para hacerlas pasar como secuelas de ciertos films con los que en verdad no guardaban mayor conexión que cierta similitud en el argumento. La lista de hoy va más o menos por el mismo lado, o en realidad es su costado opuesto, son películas (de terror, como el mes manda) que si bien forman parte de una saga, son secuelas de algún film, no guardan ninguna relación entre sí; como dice el título son inconexas, aún en su argumento. Sólo queda pensar en una suerte de negocio, de aprovechamiento de una franquicia.
Hay determinados casos de sagas que si bien no cuentan una historia común, lineal, sí guardan alguna relación por lo menos en cuanto a la temática. Por ejemplo, Demonios 3 no tiene nada que ver con sus antecesoras, pero por lo menos hay personas que se conviertes en zombies/demonios. Entre las Aullido no hay relación de historia entre sí, pero todas son de hombres lobos. Lo mismo con las Amitiville o las House cada una cuenta una trama de casas embrujas diferente. Pero en estas que vienen a continuación ni siquiera nos queda ese consuelo, no tienen nada que ver con su original, los que las hace muy extrañas.

1- Halloween III – Esa noche, nadie volvió a casa – (Halloween III, Season of the Witch, 1982):



… Y de esta ya hablé hasta el cansancio pero es ineludible. Olvídense de la historia del mascarudo de Michael Myers y su obsesión por conocer, cuchillo mediante, las entrañas de su hermana Laurie Strode (y luego de su sobrina). Acá todo gira en torno a una empresa manejada por unos robots ¿?, Silver Shamrock, que fabrica unas máscaras para la noche de brujas algo especiales. Sin explicación alguna, los niños deben colocársela a la hora señalada y ubicarse frente al televisor para presenciar una serie de imágenes repetitivas con musiquita ad hoc. Lo que la publicidad no advierte es que en ese momento la careta comprime la cabeza y de sus orificios comienzan a salir gusanos, cucarachas y otros insectos. Un hombre y una mujer se avispan del asunto y van a tratar de frenar el asunto.
La idea de John Carpenter era producir una serie de películas con distintos relatos de terror englobados con el nombre de la franquicia Halloween (algo similar a lo que sucedió con el puesto siguiente),; pero el fracaso de este film anuló el proyecto (lo mismo le pasó a Shyamalan con sus Chronicles of Night) y recién unos años después la franquicia arrancaría de nuevo (ya sin Carpenter en el medio) y retomando la historia original.
Así y todo hay dos guiños ocultos, Myers aparece en una escena en la que se muestra el film original, y Jaime Lee Curtis prestó su voz a una operadora telefónica de Silver Shamrock.
Con el tiempo, Halloween III se convirtió en film de culto, y la publicidad de la empresa hoy día es todo un ícono.



2 – Silent Night, Deadly Night 4 y 5:



Esta sí que es rara, en 1984 se estrenó la película que acá conocimos como Papa Noel Sangriento, y sí era sobre un loco que se vestía como el barrigón y andaba a los hachazos limpios. En 1987 llegó la primer secuela Silent Night, deadly night, part 2 que acá vimos como Noche silenciosa, noche de terror (sin número ni nada); y en 1989 Posesión Alucinante (Silent Night, deadly night III: Better Watch Out), y estas dos más o menos seguían el lineamiento del asesino navideño (en realidad el hermano del original, pero  bueh).
El asunto es que en 1990 a los productores ya no les daba para insistir en el asunto, los slasher ya no estaban de moda, pero sí quisieron aprovechar el título para poder estrenar algo para las Fiestas. La Iniciación (Initiation: Silent Night, deadly night IV) trata de una reportera que descubre un culto de brujería en el que invocan a un demonio que provoca combustión espontánea; resulta que la periodista es heredera de un clan fanático del culto sin saberlo. Claramente no tiene nada que ver con nada, ni con el asesino, ni con la navidad, pero el título del film es ese. Y un año después, como ya el asunto daba para cualquier cosa, se estreno Juguetes Diabólicos (Silent Night, Deadly Night V: The Toy Maker), en un afano total a la saga de Puppet Master acá hay un chico que recibe para la navidad una serie de muñecos creados por un juguetero asesino llamado Joe Petto (ehhhh); otra vez, nada que ver con el asesino, ni con la combustión espontánea, pero por lo menos la navidad sí está presenta, aunque aleatóriamente.
Lo bueno es que en nuestro país ninguna se estrenó con número de secuela, por lo que (además de no ser muy conocidas) cualquiera pudo haberlas visto (como un servidor) sin saber que se trataban todas de partes de un mismo legado. Es como la apoteosis de los films inconexos.




3 – Leyendas Urbanas 3: El Fantasma del espejo (Urban Legends III: Bloody Mary, 2005):



A mitad de la primer década del 2000, Sony quizo aprovechar el auge del DVD y lanzó muchísimas secuelas de películas relativamente famosas, la mayoría guardando ninguna relación con la original, entre otras llegaron 8mm 2, La Red 2, Juegos Sexuales 2, Starship Troopers 2, Siempre sabré lo que hicieron el verano pasado, Mujer Soltera Busca 2, Criaturas Salvajes 2... pero la más rara e inconexa fue esta.
Ya cuando en el 2000 estrenaron Urban Legends 2: Final Cut no había relación con el film de 1998 más allá de narrar la historia de (otro) asesino que atacaba a una serie de estudiantes de cine a través de los mitos urbanos... ah, y en el final hacía una participación especial la asesina de la 1; o sea, era como ver otra vez la primer película.
Pero en la tercera entrega dirigida por Mary Lambert (Cementerio de Animales) no hay nada de todo lo anterior. Hay grupo de chicas adolescentes que no tienen la mejor idea que jugar al juego de invocar en el espejo al espíritu de Bloody Mary, y sí, empiezan a morir de una en una. Hay un fantasma, una explicación histórica en los ’60 del mito, y varias muertes sobrenaturales; pero no se parece en nada a las anteriores.
La explicación acá puede estar en que la película habla de una leyenda urbana, la de Bloody Mary, que ya fue tratada en quichicientos films, desde Candyman y yendo para atrás y para adelante.



4-  Noche de graduación 2, 3 y 4:




Noche de Graduación (Prom Night, 1980) es un clásico del terror de slashers en los ’80, junto con Martes 13 fue una de las primeras películas que comenzó a aprovechar el furor que ya se estaba sintiendo. Ahí, un grupo de adolescentes (entre ellos Jaime Lee Curtis) que se preparan para alocarse durante el baile de graduación son perseguidos por un enmascarado que los masacra uno a uno en busca de venganza por una muerte del pasado.
El asunto es que el final de esa película no daba demasiado lugar para secuelas; aunque ya sabemos que eso no es ningún impedimento para los productores.
En 1987, gente que no tenía nada que ver con la original estrenó Hola Mary Lou: Noche de Graduación II (Hello Mary Lou: Prom Night 2), que lo único que tenía en común con la primera, claro está, es que hay un baile de graduación en determinado momento. Es más, es tan independiente que durante toda su producción se la conoció como Hello Mary Lou y luego se le agregó el título de secuela como gancho una vez terminada (además de “cambiarla” para que la escuela secundaria sea la misma que en la anterior).
Hay una chica (Mary Lou) que murió quemada en su noche de graduación en 1957, ahora regresa de entre los muertos para vengarse de su novio/asesino que actualmente es el director de la secundaria (¡Michael Ironside!), además de cargarse un par de cuerpos más como para divertirse, obvio. El dire tiene un hijo, y Mary Lou posee a la novia del pibe para conquistarlo y vengarse. Sobre el final, Ironside sale triunfante y el cadáver chamuscado del fantasma vuelve al infierno... pero no por mucho tiempo. En 1990 Noche de Graduación 3 (Prom Night 3: The Last Kiss) continuaba la historia de la secuela, Mary Lou vuelve de su tumba y ahora posee a un golfa que enamora a un  pibe medio estúpido y con pinta de perdedor, convirtiéndolo, a fuerza de apilar cadáveres claro, en un wimmer total; al final Maryta era buena onda.
En 1992 lo volvieron a hacer, una película que se produjo como Deliver Us From Evil (“libéranos del mal”) terminó estrenándose como Noche de Graduación IV (Prom Night IV: Deliver Us From Evil). Por supuesto, esta no tiene nada que ver con todo lo que vimos antes... y el tema del baile de graduación es de mucho más excusa que antes, o sea, es un afano en todo sentido. Aunque otra vez se “cambio” el nombre del colegio por el de toda la saga, que a esta altura funciona como mínima conexión. En la noche de graduación de 1957 (¡sí, la mismas noche de la 2 y en la misma institución!) un sacerdote se carga a dos pibes que estaban haciendo cosas non sanctas. 30 años después el curita no murió y sale a divertirse otra vez achurando a todos los adolescentes que no cumplen con las leyes de Dios. Luego de cuatro películas, que a nadie le sorprenda si los bailes de graduación de la Hamilton High Scholl son poco concurridos, tres asesinatos en 1957, otros cuantos en 1980, un esqueleto chamuscado en 1987, y un cura desquiciado en 1992 no es un buen promedio.





En definitiva, son siete películas que demuestran que la numerología puede ser sólo una excusa. Tienen de bueno que se pueden ver de manera individual entendiéndose todo lo que ocurre; tienen de malo que son un engaño para el fanático. Viendo los resultados (tanto artísticos como de taquilla) nos queda pensar si realmente los productores son seres avispados, todas fueron un fracaso, el haberles cambiado el título no parece haber funcionado como gancho. Sin embargo, no se crean que estas serán la última vez en que nos encontremos con secuelas que en verdad funcionan como mera excusa para ver algo distinto a lo esperado; son cosas del mercado.
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sábado, 27 de octubre de 2012

ÓPERAS PRIMAS: Ultraje al Amanecer


No todos tienen la suerte de iniciar su carrera como director con un film trascendental, lo que sería comenzar con el pie derecho; con tan sólo una película ya hacerse un lugar entre los remarcados de un género. Con Wes Craven fue así, en 1972 estrenó Ultraje al Amanecer (The Last House on the Left) y todas las miradas atentas al terror se posaron en este novel director.



Antes de contar de qué viene la mano (para quienes no la vieron) vamos a aclarar algunos tantos. Es sabido, el género del terror, y en especial los slashers films representan las ideas más conservadoras de la sociedad. El temor a lo desconocido, a lo extraño, la sensación de ser acechado; y además ser inocentes víctimas de desquiciados que sólo tienen en mente el hacer daño por el puro placer morboso. Ante estas situaciones cualquier actitud de parte de las potenciales víctimas está avalada, es un acto de defensa propia frente al peligro inminente... y ya se sabe qué es lo que les pasa en estas películas a los personajes que hacen un parate y reflexionan; no cuentan el cuento. Es fácil decirlo (casi) todas estas películas hacen una justa reivindicación de la justicia por mano propia, de la venganza; y en ese punto, La última casa a la izquierda (como se la conoce hoy día) es uno de los ejemplos más claros de esta “teoría”, o no, todo lo contrario, según lo queramos ver, tal es la polémica que desató la ópera prima del director de La Serpiente y el Arco Iris y Shocker, veamos.



Mari y Phyllis son dos adolescentes amigas de familias bien formadas. Para celebrar el cumpleaños de la primera deciden ir a un concierto de rock (pese a la oposición férrea de los padres) y encima en el camino se deciden a comprar algo de marihuana... y otra cosa que siempre se nos enseña en estas película es qué consecuencias trae el descarriarse. En busca de alguien que les venda uno porros se cruzan con Junior, un joven algo extraño, pero bueno, les va a dar la hierba. Este las lleva a su casa y una vez que llegan allí, aún para sorpresa de Junior, los esperan el resto de su “familia”; Krug (el padre del muchacho), Sadie (novia de Krug), y Weasel otro miembro de la banda criminal que acaba de fugarse de prisión. Entre los cuatro maniatan a las adolescentes y violan a Phyllis. Más tarde las encierran en el baúl del auto y planean fugarse del Estado, pero el vehículo se avería y ambas chicas serán llevadas a un bosque donde serán nuevamente violadas, Phyllis será apuñalada y cuando Mari intente escapar por el lago también será asesinada de un tiro.
Ahí se habría terminado la película con sabor amargo, aunque no sería la primera vez. Pero no, Craven, que también oficia como guionista, tiene otra vuelta de tuerca. El cuarteto de delincuentes se dirige a la casa más cercana a pasar la noche y continuar con su desmán, pero justamente esa casa es la de Estelle y John, los padres de Mari. En un primer momento, los padres (que buscaban a su hija desaparecida, obviamente) dan asilo a los cuatro en su casa; pero cuando en un descuido se enteren de la muerte de su hija en manos de los huéspedes planearán una venganza. Estelle se llevará a Weasel al bosque con la excusa de sexo oral pero una vez en el acto le arranca el pene a mordiscones. Mientras tanto, Junior se suicida persuadido y John caza una motosierra y descuartiza a Krug. Por último Estelle degüella a Sadie, y fin del cuento de hadas.





Ante semejante argumento, Ultraje al amanecer causó tanta aceptación por parte de los amantes del género como rechazo por su ideología, similar en ese sentido a Escupiré sobre tu tumba, pero ahí se acaban las comparaciones con ese films de resultados apenas modestos.
En primer lugar, Craven toma la posta del “crimen y castigo” como un puntapié, y los más observadores podrán apreciar cierta idea de que lo sicótico está en todos nosotros. Las víctimas son las dos chicas que sólo querían liberarse y descontrolarse un poco, pero después tanto la banda criminal como los padres son mostrados con una ferocidad terrible, inusitada, sin contemplación; casi al punto de apiadarnos de los cuatro loquitos que tan mal nos caían antes. El planteo que podría hacerse es si la tragedia, inmediata o no, puede llevarnos a actuar igual que los delincuentes; el final, adelanto, es abierto. Pero bueno, en definitiva es una película de terror, y los que gusten del género la disfrutarán sin analizarla demasiado.



El manejo del suspenso, la tensión, y los golpes de efectos llegan casi al nivel de perfección; al igual que el manejo de un presupuesto bajo. Si bien el corte original del film es muy fuerte, gráfico, de un gore extremo; aunque veamos una copia censurada el miedo va a estar presente, y es que lo mejor del film no está en su salvajismo. Podríamos decir que es eso lo que diferencia a un buen director de un simple carnicero (que los hay varios, como el que se encargó de la remake), saber crear un clima, ir en un in crescendo hasta llegar al horror, introducirnos totalmente en la historia y hasta sufrir junto con los protagonistas. A la larga, es esto lo que hará que un film se convierta en clásico.



Luego de este inicio cargado de violencia gráfica, Craven iría bajando los decibeles en cuanto a la carne roja expuesta en pantalla (esta bien, el próximo Las Colinas tienen ojos es casi tan fuerte como este), quedando como punto fuerte la creación de climas tensos, de momentos realmente espantosos. No por nada Ultraje al amanecer es considerada tan valiosa hoy día, para los amantes del género es un título ineludible, y a quienes disfruten del cine en general es una invitación para conocer a un verdadero artesano en la creación del suspenso.


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jueves, 25 de octubre de 2012

RAREZAS ARGENTINAS: Maleficio


Es muy difícil encontrar películas de terror dentro del cine argentino, creo que no sorprendo a nadie diciendo esto. Como ya había comentado en el posteo anterior de esta sección; los grandes estudios no parecen dispuestos a invertir en films de géneros puros. Recién ahora pareciera que se quiere/puede arriesgar un poco  más y algunos proyectos (aunque muchos de bajo presupuesto) parecieran contar con la posibilidad de llegar a sala.
Durante mucho tiempo, la única posibilidad de poder “disfrutar” de alguna película nacional que se acercara el género era a través de films como el que voy a referirme hoy; tramas que mezclaban el misterio con el drama; escenarios teatrales y esquemas cuasi telenovelescos; y principalmente en co-producciones que permitían un mayor despliegue; todo esto tiene Maleficio (1953), obra que roza lo terrorífico y que pese a dar un resultado fallido con el tiempo alcanzó el status de culto.



Conocida en España (e internacionalmente) como Tres Citas con el destino, lo primero que podemos decir de Maleficio es que como mínimo fue un film adelantado en su época. Hubo tres países involucrados, España, México y Argentina, lo cual no era común en ese entonces y es una de las primeras realizaciones internacionales de nuestro país. La producción estuvo a cargo de tres productoras Unión Films (española), Oro (mejicana) y Plus Ultra (argentina) que se encargaron de contratar a tres directores y todo un equipo de cada uno de los países para financiar un  proyecto que se avecinaba como enorme; contar tres historias, una en cada país, con un mínimo hilo conductor entre las tres; algo que hoy día sí es más común pero en ese entonces era todo un evento.



Lo que une las tres historias es un mismo objeto, un anillo, y la maldición que este trae acarreada con sí, sus poseedores conocerán la tragedia, pavada de hechizo. Esto ya de por sí plantearía una atmósfera de terror, por lo menos de algo relacionado a lo fantástico; aún así, cada historia depararía en estilos diferentes.
La historia comienza en España, Cádiz con un marino que llega al puerto y se enamora de una bailarina de cabaret que está acongojada; acaba de asesinar a un hombre que la quiso violar e intentó complacerla regalándole el anillo; el marino la consuela, comienzan un romanceo, pero el muerto no lo es tal y regresa para vengarse de los tórtolos. De golpe un cartel interrumpe la escena “Y la joya sigue ejerciendo su maleficio...”, y así pasamos a México, nuevo país de hospedaje para el anillo, precisamente en manos de un joyero. Este hombre es estafado, le roban el anillo, pero a su vez entre los cacos hay una disputa y el nuevo “dueño” del anillo muere. Otra vez, “Y la joya sigue ejerciendo su maleficio...” y ya nos encontramos en Buenos Aires donde un abogado casado con una adultera se entera de los planes de esta de asesinarlo. Conoce a un presidiario que tiene un gran parecido con él y lo convence de cambiar de roles, este acepta pero la mujer lo envenena. Pasado el tiempo, el boga sale de la cárcel pero es acusado de un crimen cometido por el ladrón con el que cambió de identidad; ah, sí, el ricachón tenía el anillo, claro.



La conjunción de los tres episodios de por sí es risible, demasiado inclinada hacia lo melodramático y esquemático, pero es en el último cuento, el argentino, en el que podemos encontrar algún ingrediente interesante.



Los dos primeros episodios son dirigidos por Florián Rey y Fernando de Fuentes respectivamente; y ninguno de los dos lograron salvar sus historias de un ridículo que se ancla en el aburrimiento. En el caso español, con argumento de Miguel Mihura y protagónicos de Amparo Ribelles, Antonio Villar y Manuel Arbó; todo tiene un clima de folletín, de dramón increíble, y la extrema sobreactuación del trío no ayuda en absoluto. La cabaretera llora y llora, sufre como condenada, pero a la vista del espectador no es  creíble, y los diálogos incitan a la risa. Lo mismo con el argumento de Alberto Guirri con actuaciones de Jorge Mistral y Fernando Cortés; acá la historia daba para un policial firme, pero no, el tono es el del drama dejando de lado el misterio a través de hechos simplemente ingenuos y mal narrados.
Al llegar el turno del episodio argentino, sin dudas el más recordado, la cosa mejora considerablemente. León Klimovsky se encargó de la dirección y Emilio Villalba Walsh y Alejandro Verbisky del guión; todos hombres experimentados, y se nota. Narciso Ibáñez Menta vuelve a demostrar por qué es el rey del misterio en nuestro país, sus interpretaciones son formidable, y el trío de Santiago Gomez Cou, Olga Zubarri y Nathan Pinzón (otro prócer de nuestro terror) lo acompañan perfectamente. Tal vez este episodio se resienta por una resolución algo trillada, de moralina, y por el esquema general del film que lo encasilla en lo dramático teatral. Pero la tensión creada, el suspenso que se genera a lo largo de sus minutos es algo que no genera en ninguno de sus otros capítulos; paradójicamente es en el que el asunto del anillo tiene menos preponderancia; al final deja un sabor de que podría haber sido un largo individual. Además, es el que más se emparenta con el terror.



Durante mucho tiempo, Maleficio (que pasó sin pena ni gloria por la taquilla) estuvo desaparecida, lo que la elevó como todo una incógnita, generando un culto a su alrededor. Fue recién hace unos años que la Filmoteca de Buenos Aires encontró una copia en manos del coleccionista Fabio Manes, que la exhibió en su ciclo en el Sindicato de Operadores Cinematográficos (donde pude verla) y en el ciclo homónimo de la TV Pública.
Con muchas fallas y errores imperdonables, Maleficio emerge como toda una rareza para su época, una gran producción con capitales de varios países para una película que, con todo, fue arriesgada en temática de unir lo dramático con lo fantástico. Bien vale una observación curiosa.


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martes, 23 de octubre de 2012

BANDAS SONORAS GLORIOSAS: Noche de Halloween


Si vamos a hablar de bandas de sonido relacionadas con films de terror, es imposible no referirnos al Heavy Metal; el género musical y el cinematográfico van de la mano; y desde los ’70 en adelante toda buena película que quiera introducirnos en un hecho violento de proporciones astronómicas debe tener por lo menos una de estas canciones en su soundtrack (los violines discordantes también funcionan). Los años ’80 fueron la explosión del Metal, y encontramos muchas películas que hacen uso y abuso. Es más muchas hasta contenían al rock en su argumento; tal es el caso de Noche de Halloween (Trick or Treta, 1986), quizás el emblema del terror rock metal.



Eddie (Marc Price) es un adolescente incomprendido en su barrio y en su escuela, algo solitario, además es fanático del Metal Rock y especialmente de la estrella Sammi Curr (Tony Fields). Cuando se entere de la terrible noticia de la muerte de Sammi (incendiado en un hotel), Eddie queda devastado, y sólo encuentra consuelo de la tragedia y de los abusos de sus compañeros en el DJ local que luego de una charla le regala un demo inédito de Sammi, el último que grabó. Inocentemente, Eddie pone el cassette en su radiograbador y al ritmo de la música jura vengarse de todos los que le hacen daño... lo que el pibe no sabe es que estamos frente a un cassette maldito ¿?.
Tal parece ser que Curr era un devoto de Don Mefistófeles, y su muerte se debe a un ritual satánico en el cual se suicida y su alma se perpetúa eternamente en una cinta de 60 minutos (¡del negoción que se perdió TDK!). Ahora, la música posee a Eddie, y sumido en una rabia irrefrenable, va a poner el cassette en su walkman y a todo aquel que lo escuche se le derretirá el cerebro (más o menos lo mismo que sucede ahora al escuchar a ciertas artistas pop) o directamente aparecerá su ídolo en una suerte de versión zombie para vengarlo, hasta conseguir tantas almas como para que Sammi vuelva a la vida. Claro que siempre estará la chica buena, popular, hermosa, pero carismática, que se enamorará de Eddie y lo salvará de su perdición.



Bueno sí, el argumento es bastante estúpido, y además la película es realmente muy poco gráfica; pero aún así tiene cierta gracia que la hace divertida. Igualmente, si por algo es recordada Noche de Halloween (Vaya uno a saber el por qué de ese nombre) no es por ser una de terror excelente, sino por las participaciones especiales de Ozzy Osbourne (¡como un Obispo!) y Gene Simmons. Aún así, no son sus canciones las que forman parte de la banda sonora.



Fastway fue una banda liderada por Eddie Clarke, famoso por ser guitarrista de Motörhead. Si bien se creó a principios de los ’80 sus éxitos fueron escasos disolviéndose antes de terminar la década, tanto que hoy en día sólo es recordada por haber compuesto las nueve canciones que integran la banda sonora de esta película. Canciones que junto a la película se volvieron de culto.



El director es Charles Martín Smith, también conocido como actor de reparto, y con una carrera en la dirección algo ecléctica, otros títulos suyos son Buddy Superstar (Air Bud, 1997) y la estrenada el año pasado Winter, el delfín (Dolphin Tale, 2011). En esta oportunidad se encarga de darle un aire muy glam a esta historia que parece una suerte de soft terror; hay que reconocerle un buen aprovechamiento del bajo presupuesto otorgado por el productor Dino DeLaurentis.



Ese estilo “light” a la hora de narrar los hechos es lo que más llama la atención en Noche de Halloween, las muertes son escasas y casi todas fuera de escena, y además es muy llamativo que se incline hacia un mensaje anti-rock, pareciera decirnos que nos alejemos de esas estrellas del descontrol, todas son adoradores de Satanás, Esto es más sorprendente teniendo a dos artistas en su elenco que se vanaglorian precisamente de eso.



Por todo esto, es una película que difícilmente pueda ser tomada en serio, y en el fondo esto le termina jugando a favor ya que se advierte cierta comicidad implícita.
Una película absurda, risible, pero sin lugar a dudas muy entretenidas y con un soundtrack entero para ser disfrutado por los especialistas del género. Casi una rareza.

CANCIÓN PRINCIPAL:

TRAILER:


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lunes, 22 de octubre de 2012

RECUERDOS DEL VHS: Ambulance


Ya lo dije un montón de veces y lo voy a volver a decir; mi predilección hacia el cine clase B tiene un origen con nombre y apellido, Larry Cohen, un director, productor y guionista muy muy groso que debería tener muchísimo más reconocimiento del que tiene.
La primer película que vi de él (en televisión) fue La Sustancia Maldita (The Stuff) esa bizarreada genial a la que ya le dediqué mil y un informes y que nadie debería dejar de ver, aunque sea una vez. Hasta ahí todo bien, la película la vi cuando era muy chico, me encantó y durante mucho tiempo no la volví a ver. Por otro lado, cuando empecé a alquilar VHS’s de terror había uno que me llamaba la atención, Ambulance (The Ambulance, 1990), así con el título en inglés aparecía en la edición de Transmundo Home Video y nos daban muy poca información al respecto, solamente veíamos en la tapa una ambulancia roja, antigua, algo destruida, y dos sombras frente a ella ¿? nada más. Sin dudarlo quise saber qué era eso, pensando encontrarme con algo rarísimo, alguna especia de copia berreta de Christine o algo así, pero no, lo que pude ver en ese entonces fue una pequeña joya oculta, una película tan enigmática como original.

Nótese la nula información que otorga la contratapa... (Ampliar imagen)  además de igualar a Cohen con Corman ¿? ¿La película de mayor éxito, en serio, Mmm?


Josh Baker (Eric Roberts) conoce a una chica en la calle, Cheryll, charlan, se gustan, y de pronto a ella le agarra un ataque de epilepsia. Una ambulancia viene a socorrerla y supuestamente la llevan a un hospital. Pero cuando Josh decide ir a visitarla se entera de que ella no ingresó en ese lugar; simplemente la ambulancia desapareció con su chica adentro. Para peor, cuando comienza a investigar, más personajes van a comenzar a desaparecer, y la ambulancia pareciera siempre dejar su rastro siniestro. La terrible revelación (que no voy a adelantar aunque puede parecer obvia) no va a tardar en llegar.



El argumento es simple y directo, y hasta parece que lo hubiésemos visto muchas veces, pero lo que hace particular a Ambulance es la manera en que el asunto está presentado. Cohen maneja muy bien los hilos del misterio, y durante una gran parte uno puede pensar que cualquier cosa puede estar pasando, desde una conspiración a un hecho sobrenatural; la información se revela justa y necesaria, en cuenta gotas; y eso consigue a atrapar al espectador.



Otro gran logro es que si bien podríamos pensar que estamos ante un film de suspenso moderado; se hace un buen uso del bajo presupuesto, y realmente la película sugestiona con elementos mínimos; como lo es una ambulancia de los años ’50 a la que no se le ve nada adentro, o un hospicio sumido en la oscuridad. Otra vez la muestra de que no necesitamos de grandes escenas explícitas (aunque algo de gore hay) para meter un real miedo, en este caso el miedo a lo desconocido.



A Eric Roberts (que acá todavía hacía esos roles de galán de 5 centavos) lo acompañan otros grosos como James “Voz de Vader” Earl Jones y Red Buttons, y hasta Stan Lee tiene una participación especial antes de que sea común verlo en cuanto film de Marvel se trate.



Como les contaba antes, la primera vez que la alquilé no sabía ni quién era su director. Al verla quede tan fascinado que además de alquilarla varias veces y terminar comprándola (otra que se destrozó dentro de la VCR), averigüé más sobre ella y ahí fue cuando até cabos entre esta y The Stuff y me propuse poder ver toda la obre de su director, algo casi inabarcable (aunque debo admitir que me acerqué bastante al objetivo, modestia aparte). Aunque estemos ante un film mucho menos bizarro de lo habitual para el director de It’s Alive, en Ambulance podemos encontrar todos los ingredientes de su cine posterior a la etapa del Blaxpoitation (perdonen que escribo como si supiesen quién es, pero es que deberían). Un uso magistral del bajo presupuesto, buen manejo del misterio, horror mezclado con exactas y descontracturantes dosis de humor, algún interprete de glorias pasadas ahora entrando en la decadencia (Buttons), y esa vuelta de tuerca sobre lo trillado que hace todo tan original.


Créanme cuando les digo que Ambulance es un film realmente muy bueno que puede sorprender a más de uno. Una obra muy poco pretensiosa pero de efectivos resultados. Quizá una de esas joyas escondidas que de vez en cuando encontrábamos en el directo al consumo hogareño, esas por las que nadie daría dos mangos, pero que fácilmente podían ganarse nuestro gusto. Aún hoy no es difícil poder verla y siempre es una buena oportunidad para descubrirla; como mínimo es una película bastante interesante.


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domingo, 21 de octubre de 2012

ESPECIAL DÍA DE LAS MADRES


Siguiendo con las obviedades temáticas, hoy 21 de Octubre se celebra en Argentina el Día de las Madres, y como no podría ser de otra manera (¿?), le vamos a rendir homenaje con una lista corta de películas en donde ellas tienen el poder... eso sí, no nos corremos ni un cachito de la temática del mes, son mamás terroríficas.

1 – El día de la madre (Mother’s Day, 1980)



¿Existe otra manera de iniciar este conteo? La película no sólo lleva es alusiva al día en su título; el personaje es tan unidimensional que ni siquiera se le conoce el nombre, directamente es Mamá (Beatrice Pons).
Como sucede en millones de films de horror, tres chicas deciden irse a vivir un fin de semana de aventuras, se internan en un bosque y se disponen al camping; pero en el camino se cruzan con los hermanos Ike y Addley que las atrapan, las secuestran y se las llevan a su casa en el mismo bosque para presentárselas a Mamá. Como indica el manual de la familia disfuncional, Mamá (líder indiscutida y mandamás de la banda criminal) disfruta viendo como sus hijos torturan de todas las formas posibles a estas dos chicas (en especial tienen un gusto por los utensilios de cocina).
Una mezcla de comedia y horror que pese a lo que podría esperarse no es tan gráfico y explícito convirtiéndola casi en una parodia de suspenso. Las tres chicas son lo suficientemente golfas y tontas como para catalogarlas de trilladas; y tanto los hermanos como Mamá parecen un surtido de La Masacre de Texas y Martha Stewart. Si bien no es muy original se deja ver.
El año pasado pasó totalmente desapercibida una remake (Sangriento día de las madres) con Rebecca DeMornay en el rol de la matriarca; pero le quitaron todos los ingredientes bizarros y de humor, una pena.



2 – Scream 2 (1997)



Y otra vez insisto con la saga de Ghostface. Si por alguna casualidad no vieron esta secuela y tienen intenciones de hacerlo abandonen la lectura por acá. Terminada la advertencia sigamos; como es costumbre en la saga, cada entrega hay dos asesinos distintos que utilizan el disfraz típico de Halloween. En esta oportunidad, para la sorpresa de muchos, la asesina principal era un personaje que no había aparecido demasiado durante toda la película, Debbie Salt (Laurie Metcalf) una reportera que se entromete en los hechos y compite con Gale Weathers (Courtney Cox) por tener la primicia. Claro, sorpresa del final, Debbie no es tal, sino que es La Sra. Loomis, madre de Billy, el asesino de la primera parte que busca venganza en nuestra heroína permanente Sydney Prescott, ya que no solo mató a su hijo sino que es la hija de Maureen que le “robó” a su marido (bueno, es todo un quilombo que solo entenderán los que vieron y recuerdan todas las películas).
Desquiciada y vengativa, Ms. Loomis es una mujer que se entrajeaba y maquillaba para salir a planear toda su venganza. La escena final en el teatro es sencillamente antológica. Nunca mejor dicha la frase “no te metas con mi hijo y mi marido”; en el fondo es una madraza y me gustaría tenerla para que me defienda.



3 – Mamá, Asesina Serial (Serial Mom, 1994)



Una de las películas más convencionales de un director extravagante como John Waters; y aún así, una obra muy divertida.
Kathleen Turner interpreta a Berverly Sutphin, madre ejemplar de dos hijos adolescentes (Matthew Lillard y Ricki Lake), esposa modelo, y ama de casa envidiable. Los Sutphin llevan una vida soñada en los suburbios, y todo parece salirles tal cual ellos quieren... sobre todo porque si alguien asoma como para complicarles la vida, mamá, en secreto, lo aniquila.
Waters utiliza esta comedia con tintes de terror para configurar una crítica despiadada al sueño americano y lo que se está dispuesto a hacer para mantener el status quo.
Beverly no duda en cazar sus tijeras de podar y hacer justicia por mano propia frente a asuntos tan complejos y traumáticos como un profesor que pone una baja calificación, o un vecino que la mira feo. También se va encargar de mantener la moral del barrio bien alta, cueste lo que cueste. Las cosas se van a complicar cuando algunos cabos no cierren muy bien, la policía investigue, y sus propios hijos comienzen a sospechar. Igual, a no desesperarse que mami puede cometer dos o tres asesinatos antes de sacar el bizcochuelo del horno.
Como una versión retorcida y extrema de Desperate Housewives, la película es realmente muy entretenida, tiene intriga, humor, muy buenas actuaciones, y un mensaje que Hollywood nunca se animaría a mostrar.



4 – Martes 13 (Friday the 13th, 1980)



Misma advertencia que para Scream 2, si no la vieron y lo quieren hacer, no lean estos párrafos.
En este clásico cuasi fundador del slasher en los años ’80 un campamento en el Lago Crystal es re-abierto luego de permanecer años cerrado tras una serie de crímenes cometidos en el lugar. Los coordinadores llegan para ir preparando el lugar y parece que a alguien les molesta su actitud libertina, van a ir cayendo uno a uno en manos de un asesino misterioso.
En un momento de la historia nos enteramos que antes de los crímenes de antaño, un niño (con una enfermedad mental y degenerativa) se ahogó en el lago en un descuido de los guardias; por lo que esos asesinatos y los de ahora pueden estar relacionados con aquel hecho.
La sorpresa del final será descubrir que la pueblerina amable que dice ser amiga de los dueños del campamento y parece conocer muchos de lo sucedido anteriormente no es otra que Pamela Vorhees (Betsy Palmer), la madre de Jason, el niño ahogado; y sí, es nuestra asesina (para los no avispados, Jason aparece recién en su secuela).
Una madre obsesiva, sobreprotectora, trastornada, y muy dolida por una muerte que no puede cicatrizar. Pamela va a dar pelea hasta las últimas circunstancias y va a achurar a una cantidad de veinteañeros que haría sonrojar a más de un psicópata. Todo eso sin jamás perder la delicadeza de su peinado lleno de spray y los buenos modales; si hasta pide permiso antes de ensartar un hachazo.



En fin si algo caracteriza a estas cuatro madres y las diferencia sobre cualquier loco que achura inocentes es la delicadeza a la hora de actuar. Como toda madre que se precie estas cuatro dan todo por sus hijos, los defienden de todo lo que les pueda pasar, y a su manera le expresan todo su amor. Les guste a quien les guste, son madres ejemplares. Eso sí, si un día nos invitan a cenar una jugosa carme al horno, dudemos siempre dudemos de no ser el plato principal.

Retorcida a su manera ¿? Pero incapaz de asesinar a alguien (bah, que se yo, uno nunca sabe), esta mujer también es una madre ejemplar, siempre preocupándose por sus hijos, dispuesta a estar siempre que se la necesite; una mujer que destila amor por todos lados; una madre que más que una madre ya es un ejemplo (y sí, ya me pintó el hijismo)... en fin, ¡¡FELIZ DÍA MAMÁ!!



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sábado, 20 de octubre de 2012

CINE EN LISTA: TERROR BOTÁNICO


Podríamos llamar a esta lista, “Cuando la naturaleza se toma revancha” o algo así, pero el nombre pergeñado por mi amiga Graciela Fiori (que también inspiró el conteo) es simplemente perfecto. ¿Qué pasa cuando los humanos tenemos que enfrentarnos a algo que parece tan inocente como una planta, un vegetal?. La humanidad está acostumbrada a hacer uso y abuso del reino verde; caemos constantemente en el maltrato, en la contaminación sin ningún tipo de remordimientos. Bueno, estas películas nos vienen a demostrar que la Madre Naturaleza puede ser una perra muy vengativa; la savia vegetal puede encolerizarse peor que la sangre, y ahí sí, agarrate porque parece que no hay escapatoria. En fin, no voy a dar una perorata digna de Greenpeace, son solo seis películas en las cuales los villanos son, directa o indirectamente, seres a los que les crecen hojas por los costados.

1 – Las Ruinas (The Ruins, 2008)



Empecemos por lo más reconocible; acá sí, las plantas son las jodidas. Tenemos a dos parejas de veinteañeros (Jena Malone, Laura Ramsey, Jonathan Tucker y Shawn Ashmore) que van a pasar sus vacaciones a las paradisíacas playas de México. Ahí hacen contacto con unos turistas alemanes (Joe Anderson y Dimitri Baveas), uno de los cuales anda buscando a su hermano que se perdió en una investigación arqueológica en unas Ruinas Mayas. Como los alemanes son lindos, las chicas son medio estúpidas, y los novios son de cartón pintado; al día siguiente los seis van al lugar de la investigación. Ni bien llegan ya se encuentran con unos Mayas que le ponen cara fea, hablan en su idioma y no quieren que los pibes entren al lugar. Los turistas se ponen nerviosos, pisan unas enredaderas y ahí nomás los pueblerinos pelan arco y flecha y ensartan a uno; los otros huyen... pero para dentro de las ruinas, y sí, son muy estúpidos. Cuando asciendan por la pirámide Maya se van a dar cuenta que en verdad los arqueros eran buena onda, porque ahí se encuentra una enredadera que se te mete dentro de la piel y va creciendo dentro tuyo hasta llegar al cerebro... y no, no te convertís en Hiedra Venenosa, más bien te cagas muriendo.
Con todo un dejo de discriminación latente, esta película (que acá amagó con estrenarse en salas pero fue al directo a DVD) imprime bastante tensión con la historia de estos inocentes encerrados en un lugar desolado, siendo acechados por una planta que sólo quiere vivir, y si escapan unos morochones los matan también, o sea que no tienen demasiado escapatoria. Terror, gritos, algo de gore, muchos cuerpos tajeados por las enredaderas, y bastante desconocimiento sobre el país al sur de EE.UU. en esta película que sólo entretiene sino se la analiza demasiado. Eso sí, puede que la plantita en realidad sea una justiciera.



2 – El fin de los tiempos (The Happening, 2008)



... Y se ve que 2008 fue un año en que salir a tomar aire puro se puso jodido. Acá tenemos a la sexta película de M. Night Shyamalan cuyo guión dio vueltas mucho tiempo hasta que fue reescrito y por fin realizado... tendrían que haberlo reescrito de nuevo.
En este esperpento Mark Whalberg compone a un profesor de Ciencias que huye junto a su esposa interpretada por Zoey Deschanel de una ola de suicidios en masa inexplicables. A la parejita se le suma un colega latino (John Leguizamo) que viaja junto a su hijita.
La cosa parece que es así. Las personas están de los más bien, y de golpe, un vientito, y como hipnotizados se suicidan sin razón. Los responsables son los árboles, sí, leyeron bien. Parece que cansados de la contaminación y la deforestación, los árboles desarrollaron una toxina y ahora sacuden un poco sus copas y ¡zas! chau humanidad. Hay que ver a los protagonistas corriendo de acá para allá, huyendo despavoridos de ¿nada?, por lo que vemos es eso, aparece un arbol en pantalla y parece que tenemos que asustarnos.
Para ser claros, la película tiene todo para ser un bodrio. Un guión sin sentido, una acción demasiado pausada, una resolución fuera de lógica, nada de tensión o suspenso... y encima actúa Zoey Deschanel.
A Shyamalan parece que le había pintado el compromiso social y quizo realizar una película para que todos tomemos conciencia de que, si no cuidamos nuestra naturaleza esta se va a volver en nuestra contra y nos va a aniquilar como fichas de dominó produciendo el fin de nuestra vida. El resultado, es casi todo lo contrario, los espectadores hinchamos por los árboles, para que arrasen con todo y termine de una vez esta película que encima es bastante larga.



3- Cosecha Negra (Children of the Corn)



Este ítem es controversial ¿?; bueno, no sé si para tanto, pero no está bien claro si Doña Natura tiene algo que ver o no en este asunto.
Para quienes no conozcan la saga, se trata de ocho películas (más una remake o nueva adaptación del relato original de Stephen King) sobre un pueblo campestre de Nebraska en el cual los niños asesinaron a todos los adultos de un día para el otro, y ahora lo hacen con cada mayorcito que pise el lugar. La película original de 1984, con una de las secuencias de títulos más terroríficas del cine, no dejaba el origen demasiado claro, pero se supone que todo está relacionado (como en el cuento original) a una entidad o algo así denominado “el que camina detrás del surco” al que los niños del lugar rinden culto y que pretende sangre adulta para asegurar una buena cosecha de maíz. Hasta ahí podríamos decir que es más un asunto de cultos que de lo que proviene de la tierra; pero resulta que casi diez años después (en 1993) se despacharon con una secuela en la cual se le da un origen totalmente distinto al asunto; resulta que el maizal proviene de una cosecha indígena y aparentemente está contaminado con un hongo (que tiene que ver una cosa con la otra, ni idea) que es lo que enloquece a los niños haciéndolos ver a “el que camina detrás de los surcos”; o sea ahí sí, es la naturaleza haciendo de las suyas mediante un maíz maldito y contaminado. A partir de ahí la cosa se va a enrarecer más y más secuela a secuela, como si no se pusiesen de acuerdo; que “el que camina...” en verdad es el diablo, que Malachi (el lider del culto) es una reencarnación de Satán, que el maíz es un alimento satánico, que si los adultos comen ese maíz se les llena el cerebro de cucarachas (y crepan, obvio)... en fín, hay un culto religioso, está Mefistófeles, una entidad misteriosa, un adolescente chiflado, y un maíz contaminado y/o asesino; en todo caso podríamos decir que la naturaleza se asoció con el señor de los avernos para matar a un par de viejos, y todos contentos.



4. El monstruo del Pantano (Swamp Thing, 1982)



Basada bastante libremente en el personaje de DC Comics (La Cosa del Pantano), está película dirigida por Wes Craven nos dice bien claro que no se jode con lo que Natura creó. El protagonista es el Dr. Alec Holland (Ray Wise) que realiza investigaciones genéticas para tratar de crear un nuevo ser mezcla de animal con vegetación capaz de resistir cualquier tipo de ambiente; claro, las cosa salen mal y Holland se va transformar en El Monstruo del Pantano (Dick Durock) una mola fangosa algo torpe que sólo buscan que lo reconozcan como el Doc.
El tema está que siempre hay un maloso, y esta oportunidad el D. Anton Arcane (Louis Jourdan) quiere apoderarse de la fórmula de Holland y para eso quiere cazar al bicho a como dé lugar.
Una oda a las películas clásicas de monstruos de los años ’30, sobre todo Frankenstein y La Mosca (la de Vincent Price). Esta bien, la naturaleza acá no es la culpable, sino los humanos que se meten con ella, pero bueno por lo menos la dama verde nos deja bien claro que hay que mantener los reinos bien separados... salvo que querramos tener una mascarilla de barro facial permanente.
En 1989 hubo una suerte de secuela, The Return of the Swamp Thing  que guarda poca relación con todo y la dirige -agárrense- Jim Winorkski (y si no saben quién es averigüen ya, porque hasta hizo cosas en nuestras tierras). Durock y Jourdan repiten papeles, pero esta bien el romanceo no es con Adrianne “me casé con Carpenter” Barbeau sino con Heather “Melrose Place” Locklear, y el homenaje es más a las producciones Corman Style.



5. Ángel de las sombras (The Guardian, 1990)



¿Qué pasaría si Peyton Flanders (La mano que mece la cuna) tuvise una extraña fijación por la jardinería?... bueno, sería algo así como lo que sucede en Ángel de las Sombras. Kate y Phill (Carey Lowell y Dwier Brown) son un matrimonio que acaba de tener un bebé, como los dos son personas ocupadas contratan a una niñera, Camilla (Jenny Seagrove) que tiene la actitud de Virginia Lago presentando películas a la tardecita y con un par de tranquilizantes encima. Todo sería perfecto, Camilla es buena con el chico, es modosita, está buena, y encima anda con unos camisones traslucidos y medio mojada. Pero no, algo tiene que salir torcido, y es que la niñera pertenece a un culto medio raro, y no es ese que toma por asalto a la TV por las medianoches, es un culto a los árboles. Uno podría pensar que se trata de donar parte de su sueldo a plantar semillas en campos arrasados; y estaríamos equivocados. Parece que a los árboles les gustan los bebés, y Camilla, que es guardiana, no tiene ningún problema en dar a los pibes en sacrificio. Así es, la rubia ni siquiera es humana, posiblemente sea un ombú o un algarrobo, la cosa es que con cada familia cambia de cuerpo humano y se mete para robarse a los purretes y dárselos al bosque para que estos hagan vaya uno a saber qué.
Aunque el argumento parezca extremadamente volado la verdad es que esta película dirigida por William Friedkin (El Exorcista) me encanta. Tiene mucho suspenso, hay algo de gore, uno no sabe qué puede pasar, y además la chica se pasea en pelotas un buen rato del metraje. Tal vez opacada por el peliculón de Curtis Hanson estrenado dos años después, The Guardian es realmente poco considerada, y eso es toda una injusticia; ahora que la conocen pongan cualquier día a la medianoche Cinecanal que de seguro la enganchan (eso sí, la mina en tarlipes la van a tener que buscar en alguna sala de corte y confección).



6. Voces en el bosque (The Woods, 2006)



Che, ¿y no será que la Camilla del film anterior es una egresada de la escuela de esta película? Veamos, en este film de Lucky McKee (May, Woman) nos situamos en 1965 para contar la historia de Heather (Agnes Bruckner) una adolescente incomprendida y medio quilombera que encima tiene poder psíquicos. La piba causa un quilombo en su pueblo (prende fuego un bosque) y en su colegio y es enviada por sus padres (medio estúpidos, vamos a decirlo) a un colegio pupilo ubicado en medio de un bosque, o sea... La cosa es que Heather se hace de un grupito de amigas tan retraídas como ella pero menos punks, y el resto parece odiarla. Además, la directora Traverse (Patricia Clarkson te amo) es medio rara y aunque simula ser amable no hay dudas de que oculta un chanchullo. Haether va a comenzar a tener visiones y pesadillas, sus amigas van a irdesapareciendo, y se descubrirá el gran secreto; la escuela esconde una milenaria logia de brujas que rinde culto a los árboles sedientos de sangre y que encima las prefiere vírgenes (y sí, nuestra protagonista lo es).
Con un clima totalmente enrarecido, una fotografía muy cuidada, mucho mucho gore, Bruce “Ash” Campbell haciendo de papá palurdo, y la Clarkson dando miedo de verdad, la película entretiene y es bastante original. Además es bastante osada, en pleno auge del terror adolescente, acá hay chicas vírgenes, bombachas con himen, ramitas que se meten entre piernas abiertas, y cosas así... por lo visto en esta y la anterior los señores troncosos son muy degenerados.



Como siempre repito al final, esto ya se hizo exageradamente largo, hay montones de otras películas en donde la botánica ofrece algo más que el colorido de sus flores. La conclusión que sacamos es que esos cortos de Merry Melodies en los que veíamos los animalitos contentos mientras la Madre Naturaleza creaba la primavera eran una mentira; esa mujer es perversa, cambia savia por sangre, flores crecidas por cuerpos caídos, y quiere muerte, muchas muertes ¿?

Pasen por Facebook que agrego un par de películas más
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