sábado, 20 de octubre de 2012

CINE EN LISTA: TERROR BOTÁNICO


Podríamos llamar a esta lista, “Cuando la naturaleza se toma revancha” o algo así, pero el nombre pergeñado por mi amiga Graciela Fiori (que también inspiró el conteo) es simplemente perfecto. ¿Qué pasa cuando los humanos tenemos que enfrentarnos a algo que parece tan inocente como una planta, un vegetal?. La humanidad está acostumbrada a hacer uso y abuso del reino verde; caemos constantemente en el maltrato, en la contaminación sin ningún tipo de remordimientos. Bueno, estas películas nos vienen a demostrar que la Madre Naturaleza puede ser una perra muy vengativa; la savia vegetal puede encolerizarse peor que la sangre, y ahí sí, agarrate porque parece que no hay escapatoria. En fin, no voy a dar una perorata digna de Greenpeace, son solo seis películas en las cuales los villanos son, directa o indirectamente, seres a los que les crecen hojas por los costados.

1 – Las Ruinas (The Ruins, 2008)



Empecemos por lo más reconocible; acá sí, las plantas son las jodidas. Tenemos a dos parejas de veinteañeros (Jena Malone, Laura Ramsey, Jonathan Tucker y Shawn Ashmore) que van a pasar sus vacaciones a las paradisíacas playas de México. Ahí hacen contacto con unos turistas alemanes (Joe Anderson y Dimitri Baveas), uno de los cuales anda buscando a su hermano que se perdió en una investigación arqueológica en unas Ruinas Mayas. Como los alemanes son lindos, las chicas son medio estúpidas, y los novios son de cartón pintado; al día siguiente los seis van al lugar de la investigación. Ni bien llegan ya se encuentran con unos Mayas que le ponen cara fea, hablan en su idioma y no quieren que los pibes entren al lugar. Los turistas se ponen nerviosos, pisan unas enredaderas y ahí nomás los pueblerinos pelan arco y flecha y ensartan a uno; los otros huyen... pero para dentro de las ruinas, y sí, son muy estúpidos. Cuando asciendan por la pirámide Maya se van a dar cuenta que en verdad los arqueros eran buena onda, porque ahí se encuentra una enredadera que se te mete dentro de la piel y va creciendo dentro tuyo hasta llegar al cerebro... y no, no te convertís en Hiedra Venenosa, más bien te cagas muriendo.
Con todo un dejo de discriminación latente, esta película (que acá amagó con estrenarse en salas pero fue al directo a DVD) imprime bastante tensión con la historia de estos inocentes encerrados en un lugar desolado, siendo acechados por una planta que sólo quiere vivir, y si escapan unos morochones los matan también, o sea que no tienen demasiado escapatoria. Terror, gritos, algo de gore, muchos cuerpos tajeados por las enredaderas, y bastante desconocimiento sobre el país al sur de EE.UU. en esta película que sólo entretiene sino se la analiza demasiado. Eso sí, puede que la plantita en realidad sea una justiciera.



2 – El fin de los tiempos (The Happening, 2008)



... Y se ve que 2008 fue un año en que salir a tomar aire puro se puso jodido. Acá tenemos a la sexta película de M. Night Shyamalan cuyo guión dio vueltas mucho tiempo hasta que fue reescrito y por fin realizado... tendrían que haberlo reescrito de nuevo.
En este esperpento Mark Whalberg compone a un profesor de Ciencias que huye junto a su esposa interpretada por Zoey Deschanel de una ola de suicidios en masa inexplicables. A la parejita se le suma un colega latino (John Leguizamo) que viaja junto a su hijita.
La cosa parece que es así. Las personas están de los más bien, y de golpe, un vientito, y como hipnotizados se suicidan sin razón. Los responsables son los árboles, sí, leyeron bien. Parece que cansados de la contaminación y la deforestación, los árboles desarrollaron una toxina y ahora sacuden un poco sus copas y ¡zas! chau humanidad. Hay que ver a los protagonistas corriendo de acá para allá, huyendo despavoridos de ¿nada?, por lo que vemos es eso, aparece un arbol en pantalla y parece que tenemos que asustarnos.
Para ser claros, la película tiene todo para ser un bodrio. Un guión sin sentido, una acción demasiado pausada, una resolución fuera de lógica, nada de tensión o suspenso... y encima actúa Zoey Deschanel.
A Shyamalan parece que le había pintado el compromiso social y quizo realizar una película para que todos tomemos conciencia de que, si no cuidamos nuestra naturaleza esta se va a volver en nuestra contra y nos va a aniquilar como fichas de dominó produciendo el fin de nuestra vida. El resultado, es casi todo lo contrario, los espectadores hinchamos por los árboles, para que arrasen con todo y termine de una vez esta película que encima es bastante larga.



3- Cosecha Negra (Children of the Corn)



Este ítem es controversial ¿?; bueno, no sé si para tanto, pero no está bien claro si Doña Natura tiene algo que ver o no en este asunto.
Para quienes no conozcan la saga, se trata de ocho películas (más una remake o nueva adaptación del relato original de Stephen King) sobre un pueblo campestre de Nebraska en el cual los niños asesinaron a todos los adultos de un día para el otro, y ahora lo hacen con cada mayorcito que pise el lugar. La película original de 1984, con una de las secuencias de títulos más terroríficas del cine, no dejaba el origen demasiado claro, pero se supone que todo está relacionado (como en el cuento original) a una entidad o algo así denominado “el que camina detrás del surco” al que los niños del lugar rinden culto y que pretende sangre adulta para asegurar una buena cosecha de maíz. Hasta ahí podríamos decir que es más un asunto de cultos que de lo que proviene de la tierra; pero resulta que casi diez años después (en 1993) se despacharon con una secuela en la cual se le da un origen totalmente distinto al asunto; resulta que el maizal proviene de una cosecha indígena y aparentemente está contaminado con un hongo (que tiene que ver una cosa con la otra, ni idea) que es lo que enloquece a los niños haciéndolos ver a “el que camina detrás de los surcos”; o sea ahí sí, es la naturaleza haciendo de las suyas mediante un maíz maldito y contaminado. A partir de ahí la cosa se va a enrarecer más y más secuela a secuela, como si no se pusiesen de acuerdo; que “el que camina...” en verdad es el diablo, que Malachi (el lider del culto) es una reencarnación de Satán, que el maíz es un alimento satánico, que si los adultos comen ese maíz se les llena el cerebro de cucarachas (y crepan, obvio)... en fín, hay un culto religioso, está Mefistófeles, una entidad misteriosa, un adolescente chiflado, y un maíz contaminado y/o asesino; en todo caso podríamos decir que la naturaleza se asoció con el señor de los avernos para matar a un par de viejos, y todos contentos.



4. El monstruo del Pantano (Swamp Thing, 1982)



Basada bastante libremente en el personaje de DC Comics (La Cosa del Pantano), está película dirigida por Wes Craven nos dice bien claro que no se jode con lo que Natura creó. El protagonista es el Dr. Alec Holland (Ray Wise) que realiza investigaciones genéticas para tratar de crear un nuevo ser mezcla de animal con vegetación capaz de resistir cualquier tipo de ambiente; claro, las cosa salen mal y Holland se va transformar en El Monstruo del Pantano (Dick Durock) una mola fangosa algo torpe que sólo buscan que lo reconozcan como el Doc.
El tema está que siempre hay un maloso, y esta oportunidad el D. Anton Arcane (Louis Jourdan) quiere apoderarse de la fórmula de Holland y para eso quiere cazar al bicho a como dé lugar.
Una oda a las películas clásicas de monstruos de los años ’30, sobre todo Frankenstein y La Mosca (la de Vincent Price). Esta bien, la naturaleza acá no es la culpable, sino los humanos que se meten con ella, pero bueno por lo menos la dama verde nos deja bien claro que hay que mantener los reinos bien separados... salvo que querramos tener una mascarilla de barro facial permanente.
En 1989 hubo una suerte de secuela, The Return of the Swamp Thing  que guarda poca relación con todo y la dirige -agárrense- Jim Winorkski (y si no saben quién es averigüen ya, porque hasta hizo cosas en nuestras tierras). Durock y Jourdan repiten papeles, pero esta bien el romanceo no es con Adrianne “me casé con Carpenter” Barbeau sino con Heather “Melrose Place” Locklear, y el homenaje es más a las producciones Corman Style.



5. Ángel de las sombras (The Guardian, 1990)



¿Qué pasaría si Peyton Flanders (La mano que mece la cuna) tuvise una extraña fijación por la jardinería?... bueno, sería algo así como lo que sucede en Ángel de las Sombras. Kate y Phill (Carey Lowell y Dwier Brown) son un matrimonio que acaba de tener un bebé, como los dos son personas ocupadas contratan a una niñera, Camilla (Jenny Seagrove) que tiene la actitud de Virginia Lago presentando películas a la tardecita y con un par de tranquilizantes encima. Todo sería perfecto, Camilla es buena con el chico, es modosita, está buena, y encima anda con unos camisones traslucidos y medio mojada. Pero no, algo tiene que salir torcido, y es que la niñera pertenece a un culto medio raro, y no es ese que toma por asalto a la TV por las medianoches, es un culto a los árboles. Uno podría pensar que se trata de donar parte de su sueldo a plantar semillas en campos arrasados; y estaríamos equivocados. Parece que a los árboles les gustan los bebés, y Camilla, que es guardiana, no tiene ningún problema en dar a los pibes en sacrificio. Así es, la rubia ni siquiera es humana, posiblemente sea un ombú o un algarrobo, la cosa es que con cada familia cambia de cuerpo humano y se mete para robarse a los purretes y dárselos al bosque para que estos hagan vaya uno a saber qué.
Aunque el argumento parezca extremadamente volado la verdad es que esta película dirigida por William Friedkin (El Exorcista) me encanta. Tiene mucho suspenso, hay algo de gore, uno no sabe qué puede pasar, y además la chica se pasea en pelotas un buen rato del metraje. Tal vez opacada por el peliculón de Curtis Hanson estrenado dos años después, The Guardian es realmente poco considerada, y eso es toda una injusticia; ahora que la conocen pongan cualquier día a la medianoche Cinecanal que de seguro la enganchan (eso sí, la mina en tarlipes la van a tener que buscar en alguna sala de corte y confección).



6. Voces en el bosque (The Woods, 2006)



Che, ¿y no será que la Camilla del film anterior es una egresada de la escuela de esta película? Veamos, en este film de Lucky McKee (May, Woman) nos situamos en 1965 para contar la historia de Heather (Agnes Bruckner) una adolescente incomprendida y medio quilombera que encima tiene poder psíquicos. La piba causa un quilombo en su pueblo (prende fuego un bosque) y en su colegio y es enviada por sus padres (medio estúpidos, vamos a decirlo) a un colegio pupilo ubicado en medio de un bosque, o sea... La cosa es que Heather se hace de un grupito de amigas tan retraídas como ella pero menos punks, y el resto parece odiarla. Además, la directora Traverse (Patricia Clarkson te amo) es medio rara y aunque simula ser amable no hay dudas de que oculta un chanchullo. Haether va a comenzar a tener visiones y pesadillas, sus amigas van a irdesapareciendo, y se descubrirá el gran secreto; la escuela esconde una milenaria logia de brujas que rinde culto a los árboles sedientos de sangre y que encima las prefiere vírgenes (y sí, nuestra protagonista lo es).
Con un clima totalmente enrarecido, una fotografía muy cuidada, mucho mucho gore, Bruce “Ash” Campbell haciendo de papá palurdo, y la Clarkson dando miedo de verdad, la película entretiene y es bastante original. Además es bastante osada, en pleno auge del terror adolescente, acá hay chicas vírgenes, bombachas con himen, ramitas que se meten entre piernas abiertas, y cosas así... por lo visto en esta y la anterior los señores troncosos son muy degenerados.



Como siempre repito al final, esto ya se hizo exageradamente largo, hay montones de otras películas en donde la botánica ofrece algo más que el colorido de sus flores. La conclusión que sacamos es que esos cortos de Merry Melodies en los que veíamos los animalitos contentos mientras la Madre Naturaleza creaba la primavera eran una mentira; esa mujer es perversa, cambia savia por sangre, flores crecidas por cuerpos caídos, y quiere muerte, muchas muertes ¿?

Pasen por Facebook que agrego un par de películas más
Leer más...

viernes, 12 de octubre de 2012

INFAMES SECUELAS: Drácula 2 - resurrección


Si pensamos en una secuela lo primero que se nos viene a la cabeza es el aprovechamiento de continuar con un título que originalmente fue exitoso o por lo menos dio suficientes réditos como para cerrar el negocio. Otra posibilidad sería, aunque la original no hubiese sido taquillera, que haya adquirido cierto renombre o que se convierta en un film de culto, y se pretenda darle una segunda oportunidad. Bueno, en la película de la que hablo hoy no se dan ninguno de estos supuestos; la original fue un fracaso tremendo, los pocos que la vimos considimos en que es un film horrible, hasta quienes participaron en ella niegan haberlo hecho, y lejos está de ser algo de culto, casi nadie la recuerda. Estoy hablando de Drácula 2001 (Dracula 2000, 2000) que sí, aunque no lo crean tuvo no una sino dos secuelas, y la primera se llamó Drácula 2 - La Resurrección (Dracula II, Ascencion).



¿Se acuerdan de aquella película en la cual un flacucho y desconocido Gerard Butler hacía de un Drácula moderno que revivía gracias a unos ladrones que robaban la bóveda de un Van Helsing convertido en empresario millonario? No, bueno, que suertudos. La cosa es que el vampiro milenario despertaba, liquidaba a un par y se dirigía a conquistar a una piba con muy poca gracia que encima tenía unos desvaríos propios de una telenovela mexicana. En fin, un bodrio. La película pretendió aprovechar el resurgimiento del terror a fines de Siglo y mezclaba al villano clásico con un ambiente pretendidamente rocker (claramente la película estaba auspiciada por Virgin Records) y posmoderno. La cosa es que aunque se estrenó en cines en todo el mundo, fue un fracaso terrible. Butler no quiere que le hablen de ella, y su productor Wes Craven se desligó diciendo que solo puso algo de tarasca pero que no tuvo nada que ver con lo que se vió.

A algún morboso se le ocurrió que aún había tela para cortar en esa historia, y así llegamos a esto. Nos encontramos en una morgue en Nueva Orleans en la cual trabaja Elizabeth (Diane Neal) junto a su amigo Luke (Jason London), que obviamente sufre un amor no correspondido. A ese lugar llega un cajón, que no es otro que el del Conde Drácula… y sí, la chica se pincha el dedo, la sangre va a para a donde no debe y el muerto revive, listo. A este punto es necesario recordar algo del film anterior, en su delirio de ser original, sobre el final se descubría que en verdad Drácula era Judas Iscariote, que trastornado por haber traicionado a Jesus se convirtió en vampiro, o algo así. La cosa es que a raíz de ese hecho, en la secuela hace su aparición el Padre Uffizi (Jason Scott Lee), un cazavampiros ¡¡enviado por el Vaticano!! Que no solo tiene la orden de exterminar al Conde/Judas sino que ¡¡debe absolver de sus pecados al cadáver!!. Mientras tanto, Drácula (ahora interpretado por Stephen Billington con un maquillaje que lo asemeja a Lord Voldemort) hace de las suyas, mata a algunos, y consigue hipnotizar a Luke que se convierte en su secuaz en medio de una serie de delirios místicos. Hay más vueltas, otros vampiros, personajes rarísimos, y toda la parafernalia religiosa del asunto.

No doy más vueltas, aunque no lo crean, esta película es mejor que le original. Sí, el argumento es un delirio absoluto (hasta es incongruente con la primera en la cual el cadáver era enviado a Londres y la estúpida de la protagonista se asumía como heredera de  los protectores de la tumba), pero aun así tiene algo que la hace más interesante; es un film de vampirismo clásico como es muy difícil de ver hoy en día. Drácula ya no es un gigoló con gel y sobretodo de cuero, es un monstruo gótico, decrépito, y que puede llegar a meter miedo (por lo menos más que Butler y sus ojos azules). Además si bien arranca sin ninguna lógica a través de su avance se hace comprensible y logra el cometido de entretenernos la hora y media que dura. Algo fundamental, es una película simple y directa, sin ninguna pretensión; se entiende es un típico film directo a DVD.

El director, al igual que en la primera, es Patrick Lussier, todavía acá un desconocido; luego adquiriría algo de reconocimiento con la remake de Sangriento San Valentín e Infierno al Volante entre varias otras. Acá su labor se encuentra muy limitada por un presupuesto bajísimo, y sí, los hilos se ven bastante.
Craven figura otra vez en los carteles como presentador o productor, pero acá sí es verdad, el hombre no tiene nada que ver, no puso ni un centavo que le quedó de vuelto.

El rubro actoral también es bastante pobre, lo cual es bastante lógico. Diane Lean podría actuar con el libreto en la mano que el resultado sería más o menos lo mismo; Jason London luce demacradísimo… y Jason Scott Lee,  bueno si alguien puede creerse que es un enviado del Vaticano…

Como lo dije al principio, hay una tercera parte filmada en conjunto con esta y que repite director y varios actores, sumando la presencia de Rutger Haugher, de resultado similar a esta.

Lo dicho,m Drácula 2 – La Resurrección en escencia no es un buen film, tiene mucho para ser defenestrado, pero con poquitas cosas le alcanza para alejarse y alsarse por sobre su espantosa original; no es mucho, pero bueno, es más de lo que esperaba.


Leer más...

ÓPERAS PRIMAS: Lección Mortal


Esta bien, no va ni una semana y ya empecé a buscar vertientes en este mes de posteos sobre el cine de terror. Antes que lo digan los lectores lo voy a decir yo, la película de hoy no es estrictamente un film de terror, es más tiene pocos elementos del género. Pero vale agregarla dentro de este mes, y dentro de este apartado de óperas primas. Su director, Kevin Williamson se hizo famoso como  guionista mucho antes de debutar en la dirección con esta película, Lección Mortal (Teaching Mrs. Tingle, 1999) en efecto una comedia.
Por si no lo saben, Williamson es el hombre detrás del argumento de Scream 1,2, y 4, Sé lo que hicieron el verano pasado, Halloween H20, Aulas Peligrosas, entre muchas otras películas que se encargaron de revitalizar el terror a finales de los ‘90 y que marcaron un camino a seguir por muchas otras imitadoras, el de los adolescentes/víctimas fanáticos del género, o sea, el terror autorreferencial, y mucho de eso hay acá en su debut como director.



Todos alguna vez tuvimos uno/a de esos profesores que parecen empecinados en martirizarnos la vida (piensen, sean sinceros). A los chicos de la “Grandsboro High Scholl” también les pasan los mismos problemas, tienen una profesora que, en busca de la perfección, resulta siendo una verdadera piedra en el camino.
Leigh Ann (katie Holmes) es una estudiante acostumbrada a sacar siempre buenas notas. Pero su clase social no la apoya, y para lograr entrar a la universidad y “escaparse” del pueblo necesita de una beca estudiantil. Para eso, su único obstáculo es la clase de historia en la que necesita si o si una A como calificación. Pero la clase es dictada por la Srta. Tingle, el horror de la escuela.
Eve Tingle (Hellen Miren) es una profesora anticuada, manipuladora, agresiva y amargada cuyo único propósito es reprobar a sus alumnos (salvo a una jovencita mimada de familia adinerada que también pelea por la beca).
Cuando la profesora confunde un hecho y decide expulsar a Leigh Ann, ella junto a sus dos amigos Luke (Barry Watson) y Jo Lynne (Marisa Coughlan) deciden encarar a Tingle en su propia casa. Los hechos se tornaran confusos y  violentos (gracias a la poca tolerancia de la dama del título original), la profesora terminará herida y los jóvenes aprovecharan para secuestrarla en su propia casa hasta que recapacite.
Luego, la trama seguirá enredándose cada vez más. Mrs. Tingle mostrará sus habilidades manipuladoras y confundirá a sus secuestradores mostrando hasta su propia hilacha de porque es como es. Los jóvenes pretenderán sobornarla con unas fotos casi falsas, pero ella hará todo lo posible para separarlos.
Lo demás es transcurso de la trama y conviene no adelantarlo. La película es maliciosa, graciosa y atrapante. Kevin Williamson se mete bien adentro de los problemas adolescentes, y haciendo una sátira ( algo común en muchas de sus películas) logra que algunos jóvenes se reflejen en la trama.



Hellen Mirren pone toda la seriedad y rigidez necesaria para hacer una Eve Tingle tan odiosa que dan ganas de pegarle a la pantalla. Katie Holmes, Barry Watson y Marisa Coughlan, entregan actuaciones frescas y vivaces; destacándose Coughlan como una aspirante a actriz algo frenética (una de las más graciosas escenas del film es una interpretación de la poseída Linda Blair en El exorcista de la mano de Jo Lynne).
Como agregado, el film posee algunas actuaciones y apariciones especiales de “celebridades” hollywoodenses: Jeffrey Tambor ( un profesor de gimnasia, amante de Tingle), Vivica A. Fox (la consejera de los alumnos), Lesley Ann Warren (la madre de Leigh Ann) y en especial la estrella de los films de adolescentes ochentosos Molly Ringwald (la asistente principal y profesora sustituta de Tingle).
Una curiosidad de este film, que no fue exhibido en las salas argentinas, es que su guión es anterior a los éxitos de Willianson antes nombrados, en verdad fue su primer proyecto, y el título sería Killing Mrs. Tingle (Matando a Mrs. Tingle), pero este fue cambiado luego de la masacre estudiantil en Colorado.
Como aclaré al principio, si bien el tono es el de una comedia negra, ácida,  inteligente,mucho de los elementos del terror de Williamson están presentes. La tensión se siente en cada escena, la autorreferencia constante al cine de género, y la construcción puntilosa de cada personaje. Sinceramente, aunque no estamos viendo un film de terror, la sensación es muy similar, y eso es un logro del director.



Yo fui un adolescente durante la época en que Williamson entregó sus mejores argumentos, mire esas películas una y otra vez,  y al ver esta película quedé con la misma sensación que con las demás. Sí, Lección Mortal no es una película encuadrada en el género Terror, quizás no debí incluirla dentro de estos posteos; pero es una manera de homenajear, de reconocerle algo. Esas fueron las primeras películas del género que pude ver, con las que en un punto me sentí identificado. En definitiva, este director demuestra acá, en su comienzo, que aún cambiando de género puede mantener su estilo, hacer una película reconocible; puede que sea una película menor, pero aunque sea ese aporte es rescatable, un autor que supo dejar su impronta.



Leer más...

jueves, 11 de octubre de 2012

RAREZAS ARGENTINAS: Obras Maestras del terror

No voy a explayarme demasiado en esto, ¿por qué la película del día de hoy es una rareza? Porque es un peliculón en una industria cinematográfica que no arriesgaba en el género del terror; y porque es de las pocas (sino la única) rescatable de su director, sí voy a hablar otra vez de Enrique Carreras y de Obras Maestras del terror (1960).



Una sirvienta espera sola a los dueños de la casa, recibe una llamada de estos diciéndole que debido a las fuertes tormentas se van a retrasar y no saben cuándo regresaran. Mientras tanto, entre aburrida y asustada, agarra un libro para entretenerse, se trata de una colección de tres cuentos de Edgar Allan Poe titulada de la misma manera que la película. Claro, esto sirve como pie para que se nos muestren los tres relatos susodichos.
Para los quienes no leyeron la obra de Poe (y no vieron la película, obviamente), en El Caso del Señor Valdemar un científico (Narciso Ibañes Menta) que gusta de experimentar con extraños procedimientos utiliza la hipnosis (que acá se la llama magnetisno ¿?) para curar enfermedades. Cuando su ayudante cae enfermo terminalmente, intentarán con ese procedimiento retrasar los efectos de la enfermedad, vencer la muerte.
El tonel del amontillado nos cuenta la historia de una mujer infiel (Inés Moreno) que tras ser descubierta por su marido viñatero (Ibáñez Menta, claro) es ajusticiada junto a su amante (Carlos Estrada). Ella será ahogada en un barril de vino y él terminará emparedado.
Por último, en El Corazón delator, el joven ayudante de un relojero (Chicho Ibáñez Serrador e Ibañez Menta, respectivamente) ve crecer su odio hacia su jefe hasta culminar en el asesinato, luego la culpa (u otra cosa) le hará escuchar los latidos del corazón muerto.



¿Qué puedo decir o agregar sobre Obras Maestras del terror? Prácticamente nada que no se haya dicho. Narciso Ibáñez Menta era un admirador de la obra de Poe y ya había interpretado varios de sus relatos, inclusive los dos primeros de la película, en la TV. Por esta sencilla razón, es que se podría decir que estamos ante un film más de Ibáñez Menta que de Carreras, al que le resulta una verdadera obra impersonal.
 
 

Estamos ante la posibilidad de ver a un tándem padre/hijo insuperable, Menta (para los no avispados, es el padre) encontraba en el género del terror  su mejor expresión, para no dar tantas vueltas, es nuestro Vincent Price, Peter Cushing, Christopher Lee, Bela Lugosi, Boris Karloff, y Alfred Hitchcock todo en uno y argentino; un verdadero maestro del suspenso y el terror. Y de su matrimonio con Pepita Serrador nació Chicho, guionista de varias obras de su padre (inclusive esta película) bajo el seudónimo Luís Peñafiel y luego, en España consagradísimo director de obras maestras del terror vernáculo, un grosso que no tiene nada que envidiarle al padre, su mejor discípulo.



De los tres relatos todos coinciden en que El corazón delator es el más logrado de los tres, tan solo el duelo actoral entre estos rey y príncipe del terror vale la pena para aplaudir de pie, aunque en fuerza gane papá por ese personaje horrendo, deforme, con ese ojo de vidrio enigmático y que lleva a la obsesión; un personaje hecho a su medida. El clima creado, la tensión, el ritmo, todo parece perfecto en este segmento. Sin desmerecer a los otros dos que, aunque pequen de una cadencia un poco más teatral y (sin desmerecer) telenovelesca también obtienen muy buenos resultados; como si la sola presencia de Narciso hiciera que todo el resto poco importe.
 
 

Como adaptación de los cuentos de Poe son un poco más fieles que los que luego inmortalizaría Roger Corman (hay que decirlo, Argentina fue pionera), aún así tienen sus libertades, pero es fundamental, no molestan, y el espíritu del autor original uno lo siente presente en cada escena.
 
 

Por último, relegada, queda la labor de Enrique Carreras. En una trayectoria tan ecléctica como la de este director, cuesta decir que esta sea una obra impersonal; pero sí, realmente sino viéramos los créditos nunca adivinaríamos que estamos ante un film suyo. Quizás (es más mi esperanza que otra cosa) la dirección recayó en manos de Ibañez Serrador (lo que haría de esta su ópera prima), y la productora Argentina Sono Film decidió no arriesgarse y contratar a Carreras tan solo para asistir y firmar los créditos. Podría decirse que en el tono teatral de los primeros segmentos vemos algo de Carreras, pero aun así el estilo es diferente, no encontramos una pizca del tono familiar y acartonado de este, simplemente un duelo de diálogos en mínimos escenarios. Como sea, si realmente llegó a encargarse 100% de la dirección, digamos que tuvo una epifanía y logró una obra magistral con la que pudo redimir gran parte del resto de su carrera.



Un dato, según Un Diccionario de films argentinos (libro que no me canso de recomendar), las dos primeros relatos fueron estrenados en EE.UU. con el título de Master of Horror, un film de complemento, de 61 minutos de duración, presentado en conjunto al film también episódico The 4D Man (1962).



Sin lugar a dudas un clásico con todas las letras, una apuesta de los films de estudio por una película de género, algo que todavía hoy es muy difícil de ver. Obras maestras del terror es toda una celebración de nuestro cine, y es toda una rareza del mismo, festejemos.
 
PELÍCULA COMPLETA, LA COSA VIENE EN PARTES:
 
 
Leer más...

lunes, 8 de octubre de 2012

RECUERDOS DEL VHS/ BANDAS SONORAS GLORIOSAS: Brainscan – Juego Mortal –


La década del noventa fue para el cine, entre otras cosas, la explosión del mercado de la informática y/o los videojuegos. Era un mundo relativamente nuevo que despertaba cierta curiosidad e interrogantes, y por lo tanto un nuevo producto a utilizar y del cual sacar algún rédito.
Aparecieron varias películas basadas en videojuegos como Súper Mario Bros. (1993) o Doble Dragón (Double Dragon, 1994), y otras que exploraban su universo como Acoso Sexual (Disclosure, 1994), The Wizard (1989), Asesino Virtual (Virtuosity, 1995), La Red (The Net, 1995), El Hombre del jardín (Lawnmover Man, 1992), Adicto Virtual (Addicted to Love, 1995), y esta a la que me refiero en el día de hoy, Brainscan – Juego Mortal -  (Brainscan, 1994).

No encontré el VHS Argentino, pero lo reemplazo con esta edición brasilera


Edward Furlong (que ya estaba en una etapa de su carrera que pedía a gritos la realización de Terminator 3) interpreta, como siempre, a un joven entre rebelde e introvertido, algo nerd y fanático del terror y las últimas tendencias en videojuegos, Michael Brower.
En busca de algo nuevo encuentra un juego para PC que ofrece un vértigo nunca antes vivido, una experiencia terrorífica; sin miedo, Michael no duda en probarlo. Resulta que se trata de un videojuego que utiliza la hipnosis (¿?, realidad virtual chupate esta) para introducirnos al misterio de un asesinato. El problema es que cuando Michael sale del juego, descubre que el crimen ha sido cometido realmente, y que todas las evidencias llevan a que él es el asesino. Como si esto fuese poco, aparece un personaje entre caricaturesco y monstruoso, Trickster (T. Ryder Smith) que lo incita a seguir jugando y a cometer otros crímenes para no ser descubierto. Michael está cada vez más paranoico y cada vez tiene más sed de sangre, el juego se ha metido en su cabeza y lo convirtió en un despiadado asesino. Para colmo, su mejor amigo Kyle (Jamie Marsh) sospecha todo, y el detective Hayden (Frank “Skelletor” Langella) está tras de él.

Edición Norteamericana del VHS, la Argentina era más similar a la anterior

Para empezar hay varias notas particulares alrededor de esta película. Ya sabemos que la primera mitad de los ’90 no fue una época muy rica para el terror, y eso se nota en Brainscan, la sangre suele quedar fuera de escena y en su lugar la tensión va in crescendo junto con la adrenalina. La historia realmente no mete miedo casi en ningún momento, pero aún así se sostiene de un modo bastante entretenido, y con algo de suspenso bien dosifdicado. Eso sí, desde entrada hay que aceptar el tono de fantasía, de farsa, casi de parodia caricaturesca (que, como ya dije, queda muy explícito en la figura de Trickster); muy similar al tono que adquirió la saga de Pesadilla a partir de su cuarta entrega aunque con algo más de suspenso y clima un tanto más ominoso. Hablando de eso, volvemos Trickster, una suerte de Freddy Krueger neo-punk, un personaje cuasi-cómico, irónico, violento, con algunos trucos ciertamente similares al asesino de pullover verde y rojo, pero con un maquillaje poco elaborado y un peinado a puro spray que lo hace muy parecido a Cindy Lauper en el videoclip de Time After Time; un monstruo muy glam.

Acá su Soundtrack


Otro dato llamativo de esta película fue su edición en VHS en Argentina (por parte de Transeuropa) en simultáneo con su estreno limitado en cines, algo ciertamente poco frecuente. En su momento me acuerdo de haberla alquilado varias veces hasta llegar a comprarla... y verla hasta que la cinta se rompió. No esta más.



Su director es John Flynn, un hombre especializado en películas de suspenso y acción, tanto como director o guionista, lamentablemente nunca tuvo algún reconocimiento pese a dirigir obras conocidas como Condena Brutal (Lock Up, 1989) y Out for Justice (1991). Acá es el encargado de otorgarle una atmósfera oscura, de luces fluo, y cierta vertiginosidad videoclipera. El estilo opresivo es uno de los puntos más altos.


Algo fundamental, y que llama la atención por tratarse de un producto decididamente B, es su potente banda sonora. Es más si por algo es recordada hoy día, es por ser una precursora en incluir bandas del under norteamericano como White Zombie (Thunder Kiss '65) Primus (Welcome To This World), Mudhoney (Mudhoney), OLD (Two of Me), Pitchshifter (Triad), Dandelion (Under My Skin), Tad (Grease Box), Butthole Surfers (Leave Me Alone)y la canción principal a cargo de George S. Clinton; en una mezcla de grunge con Heavy Metal que bien vale la pena conseguir.



Brainscan es una película que muchos odian, consideran insulsa, torpe, o hasta ridícula, pero para mi continúa siendo efectiva hoy día, resistió perfecto su paso del tiempo, y cumple su principal objetivo que es entretener. Puede que el final sea bastante obvio, que sea decepcionante la poca cantidad de escenas fuertes; aún así es un claro ejemplo de por donde andaba el terror por esos años... y sino, aunque sea, vale la pena para apreciar su música.

TRAILER:

CANCIÓN PRINCIPAL:

PRIMUS - WELCOME TO THIS WORLD:

OLD - TWO OF ME:

WHITE ZOMBIE - THUNDER KISS '65:

¡¡¡¡PELÍCULA COMPLETA!!!!:




Leer más...

domingo, 7 de octubre de 2012

CINE EN LISTA: Sobrevivientes


Llegó octubre y por esas cosas de que nos gusta actuar en masa sin pensar en el por qué, todo se llena de una atmósfera de terror debido a una “festividad” que a nosotros nos es totalmente ajena pero que igualmente festejamos más que cualquier otra fecha patria. Bueno sí, a fin de mes llega la Noche de brujas o Halloween como nos gusta decir a los que ya sentimos como ajeno el idioma castellano ¿?. La cosa es que el género de terror me gusta, entonces, de acuerdo o no con la celebración, aprovecho la ocasión para dedicarle todo el mes a darle vueltas al asunto una u otra vez. Para ser claros, durante este mes, todos los posteos van a ser sobre cine de terror, empezando aaaahora.

El sub-género de slashers films (terror sobre asesinos seriales, digamos) es el que más me entretiene, principalmente porque es en el que suele encontrarse mayores elementos de suspenso. A su vez estos films son los más factibles a llenarse de secuelas si los números cierran (y a veces ni siquiera es necesario eso). Los asesinos vuelven una y otra vez, al final de cada capítulo parecen que los matan y no, vuelven otra vez al acecho; la lógica acá no importa (¿por qué esperan a otra película para volver, por qué no vuelven de inmediato?), la maldad es inmortal. Y así como vuelven los asesinos, en los mejores casos suelen regresar aquellos que quedaron vivos de las otras veces, como cuentas pendientes a saldar. De estas últimas personas viene el conteo de hoy, sobrevivientes reiterados, aquellos que logran vencer varias veces al mal... hasta que, a veces, son alcanzados. ACLARACIÓN ANTES DE SEGUIR, EN LAS SIGUIENTES LÍNEAS SE VA A TIRAR SPOILERS A LO PAVO, ESTAN AVISADOS.

Sidney Prescott (Scream 1 a 4)



Empecemos de una con mi preferida. La saga de Scream se planeó desde un principio como unaparodia” a los lugares comunes del slasher pero sin ser (del todo) una comedia, y hasta trastocando algunas reglas básicas. Todo eso está expresado en la figura de esta suerte de heroína interpretada en las cuatro oportunidades por Neve Campbell. La chica, que comienza con 17 años, es virgen como dicen las reglas, pero tiene muchas ganas de tirar la chancleta cuanto antes con su novio Billy Loomis; no es para nada inocente; a lo largo de las cuatro películas demostró ser cada vez más aguerrida; tiene una historia familiar perturbadora; no parece tenerle miedo al asesino, y lo principal, ya van ocho asesinos y ninguno pudo borrarla del mapa, los maniáticos no vuelven, pero ella sí.
Esta bien, son tres los personajes que siempre sobreviven al asesino de turno, pero seamos sinceros, sin la presencia de Sydney, Gale Weathers y Dewey Riley hubiesen muerto hace rato... o no, porque parece que todos los asesinos se empeñan en perseguirla a ella.
Esto es lo que hace particular a Scream, a diferencia de las otras sagas, acá no seguimos la historia de un asesino (que para aglutinarlos a todos llamamos Ghostface por la máscara que utilizan), sino la de su sobreviviente. Como dice Kirby en la cuarta entrega, Sydney es el ángel de la muerte.

Tommy Jarvis (Martes 13 Parte 4, 5 y 6)




A este muchacho muchos no lo conocen, y es que de las 11 entregas que tuvo la historia del loquito de Jason y su sobreprotectora mamá, Tommy participó sólo en tres y siempre interpretado por actores diferentes. Además su personaje pareció cobrar fuerza en un momento, pero luego desapareció sin que nada se nos vuelva a decir sobre él. Veamos...
Tommy comienza su travesía como un chico simpático y algo nerd (Corey “Bocazas” Feldman) que vive con su madre y su hermana y le gustan las máscaras. Para el final de su primera aparición el pibe se calzó la máscara de hockey y terminó con la vida de Don Vorhees en lo que se anunciaba como El último capítulo (1984). Nada de eso, un año después estrenaron una película rarísima en la cual Tommy (John Sheperd), que quedó chiflado luego de presenciar tantas muertes, está internado en un neuropsiquiátrico; y hasta ahí llega otro asesino con la misma máscara (el padre de una de las víctimas, o algo así). Tommy sale victorioso de este nuevo ataque de machete. Pero al año siguiente nos mostraban como, al salir del hospicio, el chico (ahora, Tom Mathews) que esta bastante grandecito, tiene dudas de que Jason realmente esté muerto ¿¿??, se dirige a su tumba, la clava un fierro en el pecho con la mala suerte de que justo cae un rayo que lo revive (y sí, es una estupidez, pero bueh). Jason vuelve a hacer de las suyas, Tommy tiene una epifanía de que para vencerlo definitivamente había que hundirlo en la lago en el que murió la primera vez (¡!), lo logra y fin del cuento para este chico medio palurdo, que lo venció, se enfrentó a otro loco, lo revivió, y se pensó que lo había matado para siempre... pero no, Jason tendría cinco “aventuras” más sin la presencia del héroe, que en definitiva, vivió para contar.

Laurie Strode (Halloween 1, 2, H20, y Resurección)



Laurie es el epítome de la castidad y la inocencia. Mientras todas sus amigas parecen no tener problema en mostrarse como fiesteras deseosas de sexo, ella no, es virgen, usa jeans largos y camisas abotonadas de arriba abajo; encima es muy responsable, se toma su trabajo de niñera de modo muy profesional. Aún así no se va a librar de la “locura” del enmascarado Michael Myers que, luego de achurar a todas las otras atorrantas obvio, la va a perseguir por todos lados con tal de ver sus interiores, llegar a sus entrañas, entrar en lo más profundo de su ser... bah, la quiere reventar a cuchillazos.
En verdad hay otro sobreviviente en la saga de Halloween, el Dr. Sam Loomis (Donald Pleasence), pero aunque el viejo chapa participó en más capítulos (1, 2, 4, 5 y 6) y también murió y resucitó, todos reconocen a Laurie como LA heroína.
Con la primer entrega de esta saga conocimos a Jamie Lee Curtis que rápidamente se convirtió en la mejor de las Scream Queens, por lo menos de los ’80.
Michael primero la persiguió por todo el pueblito de Haddonfield. Luego cuando la llevaron al hospital, el tipo revivió y se le apareció ahí para joderle la vida un poco más (y además para que nos enteremos de que son hermanos), aún así Laurie lo venció otra vez... o no, en la cuarta entrega de la saga, nos enteramos que 1- Michael estuvo 10 años en coma y sigue vivo, 2- Laurie murió hace poco de vaya uno a saber qué, y 3- Laurie tuvo una hija, llamada Jaime (je) que es una de las pendejas más insoportables de la historia del cine. Pero esto no es todo, 20 años después, nos cuentan que en verdad Jamie fingió su muerte, se cambió su nombre y apellido y ahora es rectora de una universidad. Pero el pasado siempre te encuentra (que frase para una de terror ¿no?) y Michael (que debe tener contactos con la cana para sacar los datos de la protección de víctimas) la busca y la encuentra. Al final de H20 Laurie triunfa otra vez y le corta de un hachazo la cabeza... pero a algún productor se le ocurrió seguir un poco más ¿?, y resulta que el decapitado no era el asesino sino un policía con su máscara. Enterada de esto, Laurie enloquece, la internan en un neuropsiquiátrico, Michael va a buscarla y al principio de Resurrección la asesina de una forma muy boluda. Fin para una de las sobrevivientes más valientes de los slashers film.
Cuando Rob Zombie hizo sus remakes de Halloween 1 y 2, Laurie Cambió al rostro y actitud de Scout Taylor-Compton que no lo hizo tan mal  pero esta a años luz de la Reina del Grito original, Jamie te amamos.

Andy Barclay (Chucky: El muñeco diabólico 1, 2, y 3)



Puede que esta saga no sea una típica de slashers, pero piénselo bien, tiene todos sus elementos.
Andy (interpretado en las dos primeras partes por Alex Vincent y luego por Justin Whalin) es un nene entre simpático, inocente, y medio rompepelotas qu le pide a su madre que le compre un muñeco de moda, los Good Guys, una especie de bebotes con aspecto de nene chiquito. El problema es que los comuñes parecen que son medio caros y la madre es un poco pijotera, cuando se entera de que un vagabundo está vendiendo uno no duda en comprarlo, con la mala suerte de ser un muñeco poseído por el espíritu de Charles Lee Ray, un tipo con mucha onda... sino fuese que se trata de un asesino serial.
En la primer instancia a Andy lo vemos como un infante modelo, correcto, siempre sonriente, y muy obediente, sobre todo de las indicaciones que le da su “amigo” Chucky quien solo pretende poseer su cuerpo. Cuando el pibe y su madre se dan cuenta de que la cara de hijo de puta que tiene el muñeco no es (solo) un defecto de fábrica, se enfrentan a él; Andy lo incinera en la chimenea y la mujer lo destroza a tiros junto con el policía que había perseguido al asesino.
Ya para la continuación, Andy es separado de su mamá y es enviado a un hogar sustituto. Acá Andy es mucho más reservado y algo perturbado; lógico, es que Chucky fue rearmado para reconstruir la escena del crimen ¿? y quiere vengarse del chico. Nuevamente Andy se arma de valor y enfrenta al muñeco en su propia fábrica derritiéndole la cara y haciéndolo explotar.
Claro, los productores querían una tercera instancia, y por eso la fábrica de los Good Guys decide relanzar la línea... usando como molde el muñeco explotado. Para todo esto, ya pasaron ocho años y Andy, que está más estúpido que nunca, se encuentra en un colegio militar ¡!. Chucky otra vez busca venganza pero ya no quiere poseer su cuerpo porque está muy viejo ¡¡!! y  por eso se “encariña” con otro nenito, aún más sonso que Andy , Tyler, que siempre da vueltas por la escuela. Ahora Andy le dispara y lo destripa con un ventilador.
Para la cuarta entrega la saga tomó otro rumbo y ya nada más sabremos de nuestro inocente sobreviviente; una lástima, siempre nos vamos a quedar con las ganas de que el muñeco haga justicia.

Nancy Thompson (Pesadilla en lo profundo de la noche 1, 3 y ¿La Nueva Pesadilla?)



Podríamos decir que es quien peor la pasa, esta piba no tiene descanso, literalmente. Cuando la conocemos por primera vez,  Nancy (Heather Langenkamp) tenía un grupo de tres amigos en el cual cumplía el rol de la modosita, pero Fred Krueger, el que acecha los sueños, se los despacha uno a uno.
Si bien comienza de manera medio inocente y pura, ya a lo largo de la primer película vemos que no es ninguna estúpida, investiga, averigua, y es tan hábil que hasta consigue unas “pastillas para no dormir” (según textual del rótulo en el frasco) y un libro “para cazar fantasmas de los sueños”, y sí, o es muy afortunada o es una genia.
Además lo de ser casta le dura poco, si bien histeriquea a su novio Glenn (un debutante Johnny Depp), no duda en meterse en la bañera y con las piernas abiertas buscar un modo de relajarse...
Nancy es tan aguerrida que ella sola descubre el pasado del hombre del sombrero color café y el modo de vencerlo trayéndolo al mundo real; y es más hasta no duda en utilizarse como carnada. Ahí demuestra ser mucho más avispada que su novio, quien solo tenía que quedarse despierto para alertarla, pero no puede evitar tener “pensamientos chanchos” y todos sabemos lo que pasa cuando los hombres nos excitamos... la cama se lo traga, je.
Así, sola y solita, Nancy vence al dedos de podadora en su mundo.
Obviemos la primer secuela (una película que debería ser exhibida en cada marcha del orgullo gay), en la tercera instancia (Guerreros de sueños), Nancy llega al neuropsiquiátrico en el que se encuentran las nuevas víctimas de las “bromas” de Freddy como una experta en terapias alternativas para superar las pesadillas ¿?; más que nada es una promotora de la droga supresora de sueños Hipnocyl. Esta vez Freddy no se la toma con ella directamente, pero en una especie de apología del héroe colectivo, es la que alienta a que todos se unan  para vencerlo en conjunto. Claro, sobre el final, él la recuerda, y la asesina en una escena entre inesperada, innecesaria, y algo decepcionante.
A pesar de estar en sólo dos instancias, Nancy quedó como la enemiga acérrima de Freddy, lugar que en las secuelas posteriores la Alice de Lisa Wilcox no pudo ocupar ni por un instante.
En la extraña y muy entretenida La Nueva Pesadilla, Heather Langenkamp se interpreta a sí misma, y es tan aguerrida como Nancy, además demuestra dar todo por defender a su hijo, una madraza.

Esta lista ya se hizo interminablemente larga, acá están los cinco sobrevivientes más emblemáticos de la historia de los slasher films, los que no tuvieron miedo a enfrentarse una y otra vez a sus miedos vueltos realidad. No son los únicos, pero sí los más recordados, los de las sagas más famosas, ¿ustedes se acuerdan de otros? Colaboren...
Leer más...