sábado, 1 de septiembre de 2012

INFAMES SECUELAS: Splash 2


Los ‘80 fue la década de las comedias para Tom Hanks, el hombre que comenzó vistiéndose de mujer en una serie de TV, ganó popularidad durante esa época con algunas de las comedias más populares de la década, entre ellas Despedida de solteros (Bachelor Party, 1984), Hogar dulce hogar (Money Pit, 1986), Socios y sabuesos (Turner & Hutch, 1989) y Quisiera ser grande (Big, 1988). Pero antes que esas, hubo una película que lo dio a conocer en el mundo de la comedia cinematográfica, justo en el mismo año de estallaar con Despedida..., estoy hablando de Splash (1984), una comedia romántica dirigida por Ron Howard en la que Tom interpretaba a un hombre que era rescatado del mar por una sirena interpretada por Daryl Hannah (cuando todavía parecía una mujer) y entre los dos nacía el amor. La película, una de las primeras producidas por Touchstone Pictures, fue un sorpresivo éxito; y si bien no es una genialidad por lo menos es bastante entretenida.

La cosa es que cuatro años después, a la gente de Buena Vista/Walt Disney Pictures se le ocurrió estrenar una secuela directo para televisión y VHS, por supuesto que pasó desapercibida para casi todo el mundo. Sin la misma producción, sin el mismo director, y sin los mismos actores protagonistas, Splash 2 (Splash, Too, 1988) es una de las secuelas con menos sentido, y menos recordada,  que conozco.



Al igual que la producción de la película, en los hechos también pasaron cuatro años desde que (OJO A QUIENES NO VIERON LA ORIGINAL PORQUE VIENE SPOILER) Allen y Madison (los otrora personajes de Hanks y Hannah ahora en manos de Todd Waring y Amy Yasbeck)  fundieron su amor huyendo hacia el mar y comenzando una vida subacuática; en realidad, ahora nos enteramos que estuvieron viviendo en un islote pequeño y desértico (en verdad parece un montículo de arena en medio de una bañera, pero bueh). Allen comienza a aburrirse de vivir sobre la arena y una palmera de goma y extraña a su familia y a su hermano Freddie, Madison se apiada y le muestra una visión en el agua  de cómo andan las cosas en tierra firme, y al ver que las cosas estan para el culo, deciden regresar. Parate acá, al final de la 1, cuando ambos se van a  vivir bajo el agua se deja bien clarito que no iban a poder volver al continente, ya soportamos que nos mintieran y en verdad vivan en una isla, ahora vuelven al continente, o sea nos toman por estúpidos... sigamos.
Una vez en Nueva York las cosas vuelven a arrancar otra vez, mientras Allen se ocupa de la empresa familiar, Madison prueba ser ama de casa en el nuevo nidito de amor; se hace de nuevos amigos y vecinos... y cuando se aburre trata de salvar a un delfín en cautiverio. En realidad creo que ese es el gancho que busca la película, que nos riamos de una sirena intentando vivir en los suburbios, o algo así; no lo lograron.

Ya lo aclaré antes, Splash 2 es una secuela sencillamente innecesaria, pero además subestima al espectador. Algo similar sucede con las películas de terror, si un punto anunciaste el final, o decapitaste al asesino, no podés regresarlo otra vez, se acabó, ya está. Acá es lo mismo, la original cerraba como para que los personajes consumaran su amor y nunca volvieran, no hay ninguna necesidad de regresar otra vez a esa historia, porque nos cuentan más de lo mismo y encima con una calidad paupérrima.

A Yasbeck la tenemos de alguna serie de televisión y es la pelirroja de House II (1987), acá, para que se parezca a Daryl Hannah le pusieron una peluca rubia que más bien parece un lampazo sucio. A Waring parece que nadie lo conoce salvo por perpretarse en su imitación de Tom Hanks; no solo repitió su personaje en esta, sino que hizo el rol de Tom en una serie de TV basada en Nada en común (Nothing in Common, 1986) que este protagonizó junto a Jackie Gleason. Talvez la productora Asylum vuelva a convocar a Waring para hacer una versión alternativa de Robert Langdom, ya se sabe como son esos muchachos...
La cosa es que los dos nuevos protagonistas están muy por debajo de los originales, simplemente actúan mal, no hay otra razón.

Otra cosa que no ayuda en absoluto es el tono de “comedia boba” episódica. Esta bien, la original tenía más de comedia que de romántica, pero en esta llevron el elemento cómico muy lejos, y por momentos parece que asistimos a una parodia de SNL sobre Splash. Desde el minuto uno la historia se plaga de chistes tontos y directamente sin gracia, sepultando al poco romanticismo que quedaba.

El Director Greg Antonacci tiene pocos elementos con los que defenderse y los maneja mal, más que una película parece que estuviéramos viendo el capítulo largo de alguna sitcom cancelada; es lógico, esta es su única película, luego se dedicó a dirigir y producir series de TV y musicales para Broadway.

En fin, es poco y nada lo que hay que destacar de Splash 2, ni siquiera sirve para risas involuntarias porque nunca entretiene por más ridícula e incoherente que sea. Claro está, es otra secuela infame, casi desconocida (por suerte) e infame.


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jueves, 30 de agosto de 2012

OPERAS PRIMAS: Nattevagten


Para la opera prima del día de hoy me decidí por un director que talvez no sea muy conocido pero que con una producción corta a lo largo de ya casi 20 años a demostrado ser muy dúctil en el arte de crear misterios y climas tensos, Ole Bornedal, el danés detrás de una de las películas que se estrena hoy en nuestro país Posesión Satánica (The Possesion, 2012); sin dudas uno de mis directores predilectos por lo menos en cuanto a suspenso y terror se refiere.

Para los que lo conocen (y para los que no también) tengo que aclarar que Nattevagten (1994, Conocida en algunos países como Vigilante nocturno) no es en sí la primer película de Bornedal, ni siquiera su primer largo, anteriormente había dirigido (además de un par de cortos, como es habitual) dos films para la televisión danesa I en del af verden (1993, que sería algo así como “En algún lugar del mundo”) y Masturbator (1993, que con ese nombre no necesita traducción) de los que se conoce muy poco y que obviamente nunca vi. Pero la película de la que hablo hoy podríamos decir que es su primer trabajo en grande, su primer película estrenada en sala, y su éxito fue tan grande que trascendió las barreras de su país de origen para hacer un recorrido por todo el mundo (lástima que en Argentina ni siquiera llegó a estrenarse en VHS)



Nattevagten nos cuenta la historia de Martín (Nikolaj Coster-Waldau) un joven que ingresa a trabajar como guardia nocturno de la morgue del instituto forense para financiar sus estudios en derecho: Pese a los temores iniciales todo parece marchar bien hasta que la primera noche llegan los cadáveres de unas prostitutas asesinadas en Copenhague y encima por una apuesta él debe ir a vigilar el lugar en el que se depositan los cadáveres.
En el transcurso de la noche van a suceder cosas extrañísimas y como si fuese poco la policía empezará a sospechar de él como posible asesino de las prostitutas, y aunque una agente (Ulf Pilgaard) quiera ayudarlo, las cosas cada vez se enrareceran más y más.

El argumento parece sencillo y de hecho lo es, pero Ole Bornedal logra entrometernos de lleno en la historia de Martín y realmente nos intrigamos tanto como él, haciéndonos parecer que lo que sucede alrededor es mucho más grande de lo que realmente sucede.
No esperen acá asesinos enmascarados, chorreadas de sangre, y gente traspasadas de lado a lado como en una brochette; en Nattevagten prima la sugestión, la insinuación, lo que podría suceder.

Todo esa tensión es pura y exclusiva del trabajo del director que acá también oficia como escritor. Bornedal demuestra que no se necesitan grandes historias (en el sentido de grandes sucesos) para hacer un gran film, todo acá es mínimo, casi detallista.
Desde la construcción del guión en el que se revela lo justo y necesario, todo nos hace creer que fue pensado como una pequeña maquinaria en la cada elemento, por más mínimo que sea, tiene su valor.
La construcción del clima sofocante es fundamental, todos los temores que cualquiera puede sentir por trabajar en una morgue acá están manifestados; haciendo de detalles como los juegos de luces en oscuridad una pieza realmente tenebrosa. La sensación de que queremos que esto termine ahora y de una vez está presente todo el tiempo, y eso es gracias a un gran trabajo de elaboración.

Otro aporte fundamental es el misterio, jugar con lo inesperado. Al exponerse en pantalla sólo lo justo y necesario para que las cosas se entiendan, hay una enorme de sensación de que cualquier cosa puede suceder, dejarse llevar para donde la historia lo lleve, e ir investigando y descubriendo junto con el protagonista que de a poco se va convirtiendo en un improvisado detective para salvar su propio pellejo.

Todo pareciera encajar perfecto, desde una fotografía oscura y ruinosa, encuadres algo extraños, una banda sonora precisa y ominosa, y también una buena dirección actoral que pareciera moverse en un ambiente encerrado, opresivo, casi teatral.

El éxito de Nattevagten fue tan grande en Dinamarca y toda Europa que inmediatamente Hollywood puso los ojos sobre ella. Pero ya se sabe la poca resistencia que tienen los norteamericanos en ver películas habladas en otro idioma. Por lo tanto, como siempre, se pensó en una remake, a la cual Bornedal accedió con la condición de dirigirla él mismo y tener toda libertad creativa sobre ella. Es así como en 1997 (en Argentina dos años después) se estrenó La sombra de la noche (Nightwatch) con Ewan McGregor en el papel de Martín. Esta película, muy fiel al original, puede ubicarse sencillamente por arriba de la media de las remakes que Hollywood hace de éxitos extranjeros; pero como pasa cuando uno hace una fotocopia, en el duplicado algo sale más apagado; no es que La sombra... sea mala, todo lo contrario crea casi los mismos climas y temores que la original, pero para los que tuvimos la oportunidad de ver la danesa primero es como ver otra vez la misma historia reinterpretada sin ninguna necesidad, y en un ambiente norteamericano que le es totalmente ajeno. 


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miércoles, 29 de agosto de 2012

RAREZAS ARGENTINAS: El Rey de los exhortos


Voy a empezar diciendo que la película que elegí hoy para las “Rarezas Argentinas” no es una rareza, por lo que vendría siendo una excepción en esta sección. Aún así pertenece a un sub-género bien argentino y muy propio de la época (los ’70 hasta mediados los ’80), la comedia picaresca; por lo que sí podría parecer una rareza dentro del cine tomado como generalidad.
Habiendo hecho esta salvedad explico el por qué me decidí a hablar sobre El Rey de los exhortos (1979), hoy 29 de agosto se conmemora el nacimiento de Juan Bautista Alberdi, y se instituye como El día del abogado... para mí esta es la mejor películas de abogados de la Argentina, jeje, por lo menos es la que más veces vi, así que es una manera de autohomenajearme en mi día (para los que no entiendan de qué hablo, lean el perfil del blog, ya lo dije y lo repito, soy abogado).



El Dr. Alberto Benavides (Alberto Olmedo) es un abogado de la rama Civil, viudo hace un año, y actualmente inmerso únicamente en asuntos laborales ya que la culpa por reiteradas infidelidades hace que ahora cada vez que quiera avanzar tenga la aparición de su difunta esposa. Un colega de la rama Familia le pide que se encargue de un caso que no puede manejar, el divorcio del Ingeniero Julio Cartamil (Fernando Siro); Alberto acepta el caso pero no se interesa demasiado y posterga leer el expediente.
Una noche Benavides asiste a una cena de aniversario de casado de unos amigos, y ahí conoce a Susana Lezama (Susana Giménez), una mujer de la que se enamora inmediatamente y hasta parece poder romper con la “maldición” de las apariciones... lo que no sabe Alberto es que Susana es la esposa en trámite de divorcio con Cartamil.

Mientras voy escribiendo el argumento (que tiene más aristas que las que describí) voy pensando que El Rey de los exhortos sí es una rareza, aún dentro de su género, y más aún dentro de la filmografía de Olmedo y Hugo Sofovich, su director.
A diferencia de las películas que Alberto filmada en dúo con Jorge Porcel en donde, con diferentes variantes, siempre se giraba sobre los infortunios de ambos en tratar de lograr una conquista sexual a como dé lugar; cada vez que filmaban por separado, las temáticas de los dos parecían cambiar.
Porcel se inclinaba más hacia un tono infantil, se ponía a sí mismo como monigote, torpe, hiper inocente, e hizo de sí mismo un personaje aparte, el del Gordo Catrasca. En cambio, Olmedo se inclinaba a tocar vetas sociales, temas que en ese momento estaban candentes en la sociedad agregándole una cierta problemática, y por qué no algún mensaje; ya sea la fantasía de la infidelidad por presión de sus compañeros o amigos; la homosexualidad y el travestismo (tratado de manera un poco más seria que de costumbre) y los prejuicios que la rodean; el divorcio (que en ese momento estaba en plena discusión); la prostitución; y hasta el negocio detrás de los cultos paralelos (otro tema muy en boga por ese entonces).
Lo que hace particular a El rey... es el entero toque de comedia romántica. Esta bien, no es el estilo del romanceo estadounidense, acá las cosas pueden estar un poco subidas de tono, pero en comparación con el resto esta es mucho más blanca, agradable para un gusto delicado digamos... para que se entienda y no andar con tantas vueltas, salvo las tetas de Carmen Barbieri y las de Elena Sedova en escenas insignificantes no se ve nada, y el lenguaje es casi el de una comedia blanca.

Olmedo se mueve muy bien dentro del registro de enredos románticos y hasta llegamos a creerle que puede ser un galán. La pareja con Susana Jiménez ya es probada que tenía química, y en esta es donde más se demuestra (las escenas en las que ambos intentan ocultar sus reencuentros son por lejos lo mejor de la película).
Igualmente, el personaje de Susana no deja de tener ciertos elementos llamativos (y no me refiero al espantoso amarillo huevo que usa en el pelo), además de mostrarla en cada escena con un modelito distinto siempre de alta costura aún cuando está de entre casa, sí suena abrupto el cambio que hace el personaje a la mitad del metraje. En un principio la mujer no parece más que una arpía, vive hablando pavadas (por ahí dejaron que Jiménez improvisara), riéndose de su ex a sus espaldas, descuidando terriblemente a su hijo, mostrándose como inútil ama de casa, o sea bastante despreciable; pero en un punto la cosa cambia sin razón alguna y la vemos educando al pibe (¡!), cocinando, tratando de conciliar con su ex pareja, hasta logrando una mejor única con su galán a quien hasta ese entonces solo habia menospreciado; indudablemente su también guionista Hugo Sofovich se avispó de la poca empatía y cambió al personaje sobre la marcha.

Hablando de Sofovich, los rubros técnicos son por lo menos decentes. Hugo, tanto en TV como en cine (sus películas del dúo son por lejos las mejores) manejó siempre muy bien el timing del buen humor, las películas son una constante de escenas y diálogos puestos al srvicio de la gracia de los dos protagonistas, y la cosa cierra perfecta, como un engranaje bien aceitado. Pero particularmente esta película cuenta de un ritmo muy sostenido, diálogos muy bien construidos, y además rubros como a fotografía extrañamente acá funcionan (en estos films casi siempre había problemas de encuadre, por ejemplo); no por nada el director siempre dijo en entrevistas posteriores que El Rey... era la película de la que se sentía más orgulloso.

A esta altura decir que soy fanático de las películas de Olmedo y Porcel es una obviedad (a excepción de todo lo que hizo Enrique Carreras, por supuesto). Yo sé que son películas menospreciadas, muy criticadas; y hasta soy consciente que no están a la altura de grandes obras cinematogrpáficas... pero tampoco pretenden estarlo, son films pasatistas que solo buscan el entretenimiento de una manera noble, y lo consiguen; todo lo demás puede ser materia de discusión. 
El asunto es que, como escribí ni bien comencé esta reseña, hoy quería homenajearme, y como este blog en definitiva se trata de mí y las películas que me gustan o me disgustan hoy quise encontrar un buen ensamble entre mi profesión de abogado y mi fanatismo por el cine... y El rey de los exhortos es una película que me encanta, así que solo me queda por decir, bien por mi (¿?)



... Y COMO SIEMPRE PASA CON ESTAS COSA, ACÁ ESTA LA PELÍCULA COMPLETA:

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martes, 28 de agosto de 2012

BANDAS SONORAS GLORIOSAS: A Dúo


Una de las experiencias más agradables que puede darnos el cine es la de cruzarnos con un film por el que no dábamos ni un centavo de expectativa y descubrir que estábamos equivocados, terminar disfrutando de un momento por lo menos entretenido, ameno. Eso es lo que me pasó con A Dúo (Duets, 2000), la película con gran trascendencia musical del día de hoy.



Como me gusta hacer siempre, voy a contar un poco de experiencia personal (a los que les interesa pasen al párrafo que sigue). Esta película siempre la veía en el videoclub pero, aunque me despertaba cierta curiosidad, nunca me decidí a alquilarla por miedo a que sea un fiasco. Por suerte los amigos de Telecentro siempre dan una mano extraña para esas cosas; ya conté anteriormente que tenían un canal propio en el que pasaban un sinfín de cine bizarro; bueno, con el comienzo del nuevo siglo y la competencia de DirectTV, los muchachos no quisieron achicarse y pusieron durante un buen tiempo sus propios canales de Pay Per View, Moviehouse... el asunto es que durante aproximadamente mes y medio se olvidaron de codificarlo, y así pude ver películas como esta una y otra vez en el mismo día durante un tiempo largo. Si, la anécdota es muy pedorra, pero me gusta compartir esas cosas.

Sigamos, A dúo se mete de lleno en el mundo de las competencias en bares de karaoke; esos lugares en donde cantantes aficionados (o público en general, bah) se suben a un improvisado escenario e interpretan versiones de grandes hits para la alegría del público visitante. Yo fui un par de veces a esos lugares y tengo que reconocer que son muy divertidos, es una muy buena forma de desinhibirse, no importa si se desafina, si se canta horrible, si nos olvidamos la letra o la cantamos fuera de tempo, todo es puro entretenimiento.
El asunto es que en EE.UU. el karaoke es tomado muy en serio, y se organizan competencias regionales y hasta nacionales, con cantantes que ya están a un paso de abandonar el amateurismo por así decirlo, es un verdadero espectáculo; y de eso nos habla la película.

 A modo de una road movie coral, este film dirigido por Bruce Paltrow plantea una competencia en Omaha con un premio en efectivo no muy cuantioso pero sí necesario para muchos de los participantes.
Ricky (¡¡¡Huey Lewis!!!) es un experimentado en el tema de cantar en bares, ahora se dirige a la competencia, pero en el camino se entera de la muerte de un viejo amigo y decide ir a su funeral en Las Vegas, una vez allí se encontrará con su hija Liv (Gwyneth “mi papá me dirige” Paltrow) y para estrechar lazos decidirán unir camino en la competencia.
Por otro lado un taxista (Scott Speedman) lleva en su vehículo a Suzi (Maria Bello) una chica exuberante y extrovertida pero que sufre de pánico escénico por lo que va a necesitar ayuda.
También tenemos a Todd (Paul Giamatti), un viajante de comercio con una vida puramente apagada, no tiene un punto de estadía, su familia no lo aprecia, y encima de halla perdido por todo el país; está lejos de conformarse con lo que la vida tiene para ofrecerle. De casualidad termina en un bar de karaoke y es ahí donde descubre su verdadera vocación y sentido de vida; claro que también se cruzará con Reggie (André Braugher) un preso que se fugó recientemente y se encuentra huyendo. Obviamente lo dos terminaran ayudándose; esta es para mi la mejor historia.
Estas tres son las historia principales, pero hay varios concursantes y casi todos tienen algo para contar; hasta hay una participación de Angie Dickinson.

Esta película fue filmada por Bruce Paltrow poco tiempo antes de su muerte y fue casi una excusa para poder trabajar aunque sea solo una vez con su hija, y en un proyecto en el que se vieran comprometidos, ya que ambos eran aficionados en el tema del canto.
En un principio, Gwyneth iba a interpretar el rol de Suzy y Brad Pitt iba a ser Billy, el taxista, pero previo al rodaje la pareja llegó a su fin y las cosas terminaron como se ve en pantalla.
También podría decirse que esta película sirvió para dar a conocer a la hija de Blythe Danner como interprete musical (después participó en otros proyectos musicales como un rol recurrente en la serie Glee), y para ser sinceros pese a que su voz es por demás frágil, no vocaliza mal.

Huey Lewis paraciera interpretarse a sí mismo, pero igualmente es grandioso verlo en escena y por lejos (y obviamente) es quien mejor canta. Pero el que se lleva todo los aplausos es Paul Giamatti, su papel de hombre apagado, perdido, que encuentra su vocación en el canto aficionado es puramente natural; puede que no cante hermosamente, pero se defiende, y además el karaoke se trata precisamente de eso.

La película tuvo mayoritariamente críticas negativas, y puede ser que no sea un gran film, pero sí es uno muy ameno y hasta personal, introspectivo, cosa que es muy difícil ver en Hollywood; y Paltrow padre lo logró con escasez de elementos. La sensación al terminar el film, más allá de terminar tarareando las canciones, es la de tener una sonrisa feliz, de agrado, no es una comedia de carcajadas pero sí un film muy grato.

En cuanto a la banda sonora, la canción más conocida y que sirvió como corte de difusión es Cruisin, un dueto entre Lewis y Paltrow; pero además tenemos Feeling Alright del propio Huey; Try a Little Tenderness interpretada por Giamatti y Arnold McCuller, y una versión de Sweet Dreams (Are made of this) cantada por Maria Bello (que está un poco mejor que en Coyote Ugly). En total el soundtrack contiene 12 canciones, todos “clásicos” estadounidenses reversionados especialmente, y la sensación al escucharlo es bastante similar al que logra la película.

En fin, A dúo es una película chiquita, menor, pero muy agradable de ver, lo que la hace ideal para esos momentos en que uno está medio bajoneado; y su banda sonora es un factor fundamental para lograr el clima adecuado.

Bueno, acá van algunas canciones:

Cruisin


Feeling Alright


Try a Little Tenderness:

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lunes, 27 de agosto de 2012

RECUERDOS DEL VHS: Némesis


Ya hace casi un mes de la última reseña de Recuerdos del VHS publicada en esta página, retrasos y problemas de “conexión” varios lograron que tardara bastante en volver a postear las reseñas de los lunes. Esto viene a colación de que esa última vez hablé de Clase 1999 (1990), una de las para mi obras fundamentales para entender la movida Clase B surgida con el esplendor del formato VHS (aunque haya sido estrenada en cines).
A raíz de haberse generado una interesante charla entre gente amiga sobre si la película era realmente chota, o si debería entenderse dentro de un contexto de cine berreta, yo prometí redoblar la apuesta a la semana siguiente con la película de la que voy a hablar hoy; estoy refiriéndome a Némesis (1992), revelemos el misterio.



A Albert Pyun puede considerárselo fácilmente el Uwe Boll (La casa de los muertos, Alone in the Dark) de finales de los ’80 hasta mediados de los ’90; muchas de las películas con peores consideraciones en esa época pertenecen a él; por ejemplo Cyborg (1989) – la película que lanzó al estrellato a Jean Claude Van-Damme – y Dollman (1992) otro de los “famosos” títulos pedorros de Full Moon Entertaiment.
Bueno, este beneplácito señor es también el director de Némesis (que en verdad se pensó como Cyborg 2) , una de las primeras películas que terminó venciendo mi gusto por los films malos.

Paso a contar cómo di con esta película en algún momento de flaqueza. Cuando iba al videoclub cerca de casa, muchas veces (la mayoría) lo hacía junto a mi hermano que disfruta mucho las películas de aventuras; cada vez que íbamos mirábamos intrigados la caja de esta película editada por Transeuropa, la agarrábamos, estábamos a punto de dársela al dueño del local, y siempre nos arrepentíamos antes, nos agarraba algún temor o que se yo, terminábamos eligiendo otra. Asi estuvimos durante unos años, hasta que un día fui yo directamente con la sola idea de liberarme del incógnito, la alquilé y ese día a la noche la vimos. Tengo que decirles que fue una experiencia inolvidable... hasta el día de hoy seguimos acordándonos y lamentándonos, podría decir que es NUESTRA PELÍCULA MALA.

A los que no les interesan los motivos personales ya pueden volver a leer, veamos el argumento (o lo que pretende serlo). La acción se desarrolla en un futuro diatópico, apocalíptico, casi desierto... o un presente paralelo talvez; todo comienza con nuestro héroe Alex (la “estrella Clase B” Olivier Gruner) persiguiendo a una pandilla de peligrosísimos delincuentes punks, se arma una balacera, parece que a Alex lo asesinan pero no; se descubre que es un Ciborg, un robot bah.
Luego de ese incidente, el policía es recauchutado, pero decide abandonar las fuerzas y ¡¡¡dedicarse al contrabando!!!; lo cual no dura mucho ya que la misma policía para-oficial lo secuestra y lo obliga a ir en busca de una señora robota que se pasó al bando contrario para aniquilarlo y regresar una pieza de ultra-tecnología que este se pirateó. Pasa que el tipo no puede negarse ya que el maléfico Doctor Farnsworth (sí, como el viejo de Futurama) que trabaja para esa agencia del gobierno le instaló una bomba en el corazón.
Siguiendo con el derrotero delirante, Alex contacta a los contrabandistas tecnológicos pero ahí se entera de que estos en verdad son los buenos y no el hombre que le puso en el pecho, claaaro. En verdad intentan frenar una conspiración que tiene planeado el despótico gobierno para acabar con toda la humanidad (o los robots, o lo que sea); Alex los va a ayudar...

Esta bien, el argumento se debate entre estúpido e hiper trillado, pero encima prácticamente no se entiende nada de lo que ocurre. Como dije, es el día de hopy que todavía me acuerdo de las caras de mi hermano y yo mirándonos uno al otro como pidiendo alguna explicación de lo que se veía en pantalla (o para ver quien se animaba a pulsar primero el stop, en realidad).
En realidad lo único que vemos es una sucesión interminable de combates y balaceras sin sentido alguno mezcladas con combates de artes marciales (¿?); diálogos ultra-incoherentes; chicas en minifalda, musculosas rotas y pelos con spray; ah, y los robots más chotos que se puedan imaginar.

Imagínense unos hombres con sobretodo y lentes de sol a los que de golpe se les abre la cabeza por la mitad y de ahí sale una metralleta; o mujeres que tienen bazookas en lugar de brazos; otros que en verdad parecen tanques de guerra con cabeza; y todo así, como si fuesen Ciborgs que también sirven de armamentos o que se yo... y como si fuese poco imagínense todas esas cosas hechas con el vuelto que les quedó de un café automático. In-des-crip-ti-ble.

Némesis se encuentra dentro del sub-género Ciencia-Ficción Cyberpunk, y reconozco que no es mi género preferido, pero esta película fue el colmo. Además de ser un abierto choreo a Blade Runner, Mad Max, Terminator, Highlander, la propia Cyborg y sigue la cuenta; lo peor que tiene el argumento es ser inentendible; todo el tiempo nos plantea un todos contra todos, una invitación gratuita a la violencia descarnada sin sentido alguno, y no importa cómo termina, quien gana, si total hasta ahora no sabíamos quién es quién.

Como aclaré los FX son un caso de emergencia, a los increíblemente espantosos robots hay que sumarles unas naves futuristas hechas de maqueta rígida mal construídas, efectos de maquillajes más que pobres, y un vestuario... bueno, podrí seguir enumerando así un tiempo largo.

Los actores están por debajo de la media de cualquier producción de acción clase B (lo que ya es decir mucho), y además la inexistente dirección de Pyun ayuda poco y nada.

En definitiva, siempre digo que lo peor que una película puede hacer es aburrir, y aunque inexplicablemente para mi Némesis tiene sus seguidores y cierto reconocimiento, yo sigo sosteniendo que tanto combate y metralletas en la cabeza terminan por cansar, por aburrir, creando un irrefrenable deseo de terminar con lo que se está viendo.

Como si no bastase con esto, Némesis tiene tres secuelas (la segunda de ellas es con material de montaje de la 1 y la 2, o sea...), Pyun ya anunció para este año el encuentro del siglo Ciborg Némesis, el vs. De sus dos “obras maestras”, Dios nos libre...



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domingo, 26 de agosto de 2012

CINE EN LISTA: Superheroínas del cine


Para el post de este fin de semana estuve maquinando toda la semana un listado de comedias románticas en las que influye un elemento fantástico, mágico... y cuando lo tenía ya todo pensado cambié sobre la marcha. Hoy domingo es el cumpleaños de una de las fuentes de apoyo e inspiración que me ayudaron a dar el empuje para retomar la escritura de este post; en este momento creo que le debo algo, y dedicarle este conteo es mi forma de agradecerle.
Ah, no lo dije, la cumpleañera es la Señora Graciela Fiori, la mujer más comiquera que conozco; por eso acá van cinco ejemplos caprichosos de películas que “se atrevieron” a adaptar comics protagonizados por mujeres de armas tomar, bueno superheroínas, es más son tan poderosas que las películas y los comics llevan sus nombres como títulos.

1 – Barbarella:



Este heroína creada por Jean Claude Forest tuvo su primera aparición en las páginas de una historieta en 1962. De origen francés, nos cuenta la historia de una heroína en un mundo post-apocalíptico que enfrenta a diferentes villanos usando como arma principal la feminidad; sí, es un comic cuasi erótico.
Gracias a la “revolución” que causó mostrar a una mujer casi desnuda y con grandes curvas cargarse a varios machos; el éxito fue tan grande que en 1968 Roger Vadim se encargó de llevarla a la pantalla grande.
En Barbarella, Jane Fonda en el rol que la llevó al estrellato es una mercenaria que anda todo el tiempo con un mini atuendo y seduciendo a sus oponentes. A ella se le encarga la misión de encontrar al científico Durand Durand (sí, la banda pop lleva el nombre en su honor) que se encuentra junto a la Gran Tirana. En el camino por ese mundo apocalíptico en donde los orgasmos son provocados por píldoras, Barbarella se cruzará con diferentes personajes a los que enloquecerá y con los que terminará manteniendo relaciones hasta descubrir el verdadero orgasmo sexual; pero ella va ser sometida por el científico a una máquina que provoca la muerte... claro mediante un orgasmo interminable.
Bueno, sí, el argumento es el de una película porno con poco vuelo, pero el resultado es muy divertido, hay bastante acción y además es el colmo del kitsch con naves de peluche, vestuario entre ruinoso y colorido, y pelo con litros de spray. Esta bien, me convencieron, tiene todo los ingredientes de una condicionada menos el sexo explícito, pero es un clásico de la época y bien vale una mirada.



2 – Supergirl:



Ehhhh, es la prima de Superman, obviamente. Este personaje creado en 1959 por Otto Binder y Al Plastino tuvo muchísimas variaciones en las páginas de DC Comics; pero vayamos a la película.
Kara-El (Helen Slater), prima de Kal-El, forma parte de los sobrevivientes del planeta Kripton y llega a la Tierra en busca del Omegaheadron, una fuente de energía vital para su planeta que accidentalmente se encuentre en el nuestro.
Al llegar se entera de que acá tiene súper poderes, y habiendo escuchado la leyenda de su primo, decide ocultarse bajo el alias de Linda Lee que se hace amiga de Lucy Lane (si, la hermana de Lois, ufff). Pero Linda/Kara deberá enfrentarse a la hechicera Selena (Faye Dunaway) que dice provenir del planeta Endor (nada que ver con los Ewoks, pero bueh...) y utiliza la cosa esa del Omegaheadron para hacer magia negra.
En fin, es Superman sin Superman y con una Helen Slater escasa de gracia. La película se produjo de apuro y rápidamente ya que el personaje en realidad no iba a tener su propia película sino que iba a formar parte de la tercera parte de las aventuras de su primo; luego el guión de esa cambió, Kara-El se quedó sin lugar en el argumento, y ya que estaba la Warner le vendió los derechos a Tristar para que hiciera una película con el personaje.
Supergirl fue estrenada en 1984, primero en el resto del mundo y luego en EE.UU. por lo que la taquilla fue bastante pobre, clausurando la posibilidad de una secuela que se prometió durante un par de años.



3- Tank Girl:



Si se preguntan ¿quién? talvez sea porque ni el comic ni la película son muuuy conocidas, pero es lo que hay.
Este personaje en realidad surgió como la imagen de la banda británica Smalls University que integraban sus creadores Alan Martín y Jamie Hewett. Se ve que la imagen pegó )no así la banda ¿?) y en 1988 tuvo su propia historieta dentro de una revista de recopilación.
Este comic obtuvo cierta relevancia por retratar parte de la rebeldía ochentosa que se estaba gestando en el Reino Unido; mucho punk, mundo post-apocaliptico (paro acá sin lo kitsch), ambiente belicista, drogas... y lesbianismo.
En 1995 Rachel Talalay, directora de Pesadilla 6: La muerte de Freddy (Freddy’s Dead:The Final Nightmare, 1991), se encargó de realizar una adaptación del comic alla Hollywood, o sea mucho menos provocativa.
En Tank Girl Lori Petty es Rebecca/Tank Girl una chica que sobrevive en un devastado 2033 en donde un meteorito estalló contra la Tierra y el agua casi no existe. Todo es controlado por la empresa Agua y Energía dirigida por un despótico magnate interpretado por un Malcolm McDowell aún más volado que lo habitual.
La comunidad en la que vive Tank resiste gracias a un pozo de agua encontrado en los fondos de una casa, pero la empresa está decidida a terminar con esta rebelión, y la chica, que usa el tanque como su casa, le emprenderá pelea junto a Sam (Naomi Watts), su entrañable “amiga” (en el papel es mucho más claro y explícito el rol de novia y amante, acá se le deja entrever).
Realmente una película rara, constantemente mezcla la acción real con imágenes de la viñetas que funcionan como separadores o cortes en la acción (en el medio de un combate, al mejor estilo Batman de los ’60 vemos cuadritos con la heroína atacando y un Bam! Wom! Zas! escritos). Además la estética es muy similar al de un videoclip de No Doubt con colores hiper chirriantes, los personajes acercándose a la cámara, actuando a gran velocidad, y hablando a los gritos. Por último varias situaciones supuestamente cómicas parecen algo descolocadas.
La película terminó siendo un fracaso bastante grande (enorme diría), y en casi todo el mundo llegó directo al VHS sin ninguna publicidad. Cada tanto la dan por TVCable.



4- Gatúbela:



En realidad el personaje de la película poco y nada tiene que ver con la Gatúbela/Catwoman  de los comics y mucho más conocida por todos Selina Kyle, pero la excusa viene bien.
Gatúbela tuvo su primera aparición en la historia de Batman allá por 1940 de la mano de Bill Finger y Bob Kane como la famosísima ladrona de joyas que deambula entre el bien y el mal y romancea con el encapotado murciélago; recién en 1989 y luego de varias reversiones tuvo su historieta propia.
Ahora, como aclaré antes, la Gatúbela que tuvo su propia película no tiene nada que ver con todo lo escrito en el párrafo anterior. Luego de años de promesas y amagar con filmarla (como DC siempre hace), recién en 2004 se le encargó al galo Pitof (que venía de la sorprendente Vidocq – 2001 – )  la realización de Gatúbela y entre varias opciones la elegida para el rol fue Halle Berry.
Aclaro, por tercera vez, olvidémonos de Selina, acá la protagonista es Patience Phillips una diseñadora gráfica que se viste realmente para el carajo y trabaja en una importante empresa de cosméticos Hedare.
En esta empresa se está cocinando algo que huele muy feo y no es mondongo; el próximo producto de lanzamiento es una crema antiarrugas que tiene nefastas consecuencias sobre las clientes. Patience descubre el chanchullo, la persiguen para matarla, la matan, pero vuelve a la vida gracias a unos gatos persas que se escapan de la casa de una vieja mística interpretada por Frances Conroy.
Luego de esto, Patience se convierte en una fiera, tajea un par de atuendos de cuero, se tiñe el pelo de un rubio espantoso, y se pinta los labios de un rojo trola, ah y se caza una máscara de gato, obviamente. Así, esta Gatúbela con el peor atuendo de la historia (viendo las ropas que antes usaba Patience todo cobra lógica), primero roba unas joyas, enamora a un policía medio pánfilo, y se enfrenta a sus asesinos y a la reina de Hedare, Laurel (Sharon “el ACV afectó en mis decisiones” Stone), que previamente se aplicó la cremita y ahora tiene piel de metal, en una escena realmente divertida.
Bueno, sí, la película es horrible, la historia es estupidísima, la estética es espantosa, Halle Berry actúa muy mal, y hay risas involuntarias por todos lados. Pero aún así hay algo inexplicable que me gusta de esta película. Ya saben que a mi me gusta reírme de películas muy malas, y además me gustan los personajes de Frances Conroy (que sirve para darle una explicación mística al origen de las Catwoman’s) y el de Sharon Stone parodiándose a sí misma.



La película fue un fracaso terrible y todos quisieran olvidarla, aún así no se compara a lo que viene a continuación...

EL FIASCO DE TURNO


5- Elektra



Este personaje de Marvel Comics bien puede compararse con su par de DC, el del ítem anterior, en su indefinición entre el bien y el mal. El nombre completo es Elektra Natchios, una ninja asesina (o Kunoichi, para los entendidos), creada por Frank Miller en 1981 como un personaje de Daredevil, y con tanto éxito que llegó a tener publicación propia.
En 2003 cuando Daredevil fue llevado al cine, Elektra tuvo una participación interpretada por Jennifer Garner. Pese a que la película tuvo un resultado más bien moderado, Marvel cumplió con su promesa, y en 2005 le dio a la ninja su propio film, Elektra, nuevamente interpretada por la protagonista de la serie Alias.
Dirigida por Rob Bowman, la película sigue la historia inconclusa de Elektra en Daredevil, a ver tirando algo de SOPA FRÍA, en esa película a la media hora, cuarenta minutos más o menos Natchios es asesinada por Bullseye, pero sobre el final se deja pensar que puede estar viva.
Acá arrancamos con una Elektra revivida por un monje practicante de las artes marciales (Terrence Stamp) que le enseña la técnica del Kimagure basada en la precognición y el arte de revivir a los muertos (¿?).
La chica se transforma en una asesina a sueldo que es enviada a una casona alejada en medio de un bosque para aniquilar a un objetivo oculto que luego resulta ser Mark (Goran Visnjic) y su hija Abby, interés romántico de la heroína que además se encariña e identifica con la niña. Entonces, decide pasarse para el bando contrario y protegerlos de los nuevos asesinos que la agrupación criminal La Mano manda a eliminarlos; todos asesinos con algún condimento sobrenatural.
¿Qué tiene de malo la película para ser un fiasco? Es taaaan aburrida. El argumento da varias vueltas y cae un clichés varios, la historia pareciera no definirse entre un film de superhéroes, una de acción sobre proteger a una víctima inocente, y el más ramplón drama romántico. Los diálogos insípidos y las actuaciones puramente inexpresivas tampoco ayudan.
Como aclaré en cuando hablé de Gatúbela las películas malas me parecen divertidas, pero Elektra no llega ni siquiera a eso. Además de tener todos los ingredientes propios de un film incoherente, comete el pecado gravísimo de no entretener haciendo de la hora y media de duración una experiencia interminable. Es más, hay una pedorrísima película con la erótica-star Shannon Tweed que también se llama Electra (1996) y con todo esa es más divertida que esta.
Las escenas sentimentales son directamente para el fusilamiento, y los momentos de acción (que tardan en llegar) no son realmente destacables además de ser arruinados por FX muy pobres.
Por último los personajes son poco desarrollados y los villanos sobrenaturales son tristemente ridículos. Un fiasco echo y derecho que tuvo su merecida poca fortuna en la taquilla.



Bueno, acá están cinco ejemplos de mujeres que no le temen a enfrentarse al peor de los villanos; aunque los resultados fílmicos en su mayoría no hayan sido muy destacables, hablar de los personajes en sí es otra cosa; suelen ser protagonistas muy ricas en matices.
Para ir terminando lo único que me queda por decir es ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS GRACIELA!!
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