viernes, 2 de abril de 2010

Y se ganó el Oscar nomás...



Aunque tarde, muuy tarde, llego con mi apreciación sobre la última entrega de los Premios Oscar, los cuales se entregaron hace casi un mes.

Antes de empezar debo aclarar que mi relación con estos premios suele ser nula totalmente, nunca les preste demasiada atención, y las películas que suelen ganar, generalmente no son de mi agrado (salvo alguna que otra excepción).

Pero este año, hubo una particularidad que me lleva a escribir esta tardía reseña, y no es el hecho de que Argentina haya ganado como Mejor Película Extranjera, sino el hecho de que casualmente, terminé viendo todas las películas que estuvieron nominadas al premio mayor... y debo decir que el resultado fue similar al de otros años, veamos.

Es claro que los Oscar son los premios más importante (por lo menos para el común de la gente) por el hecho de ser otorgados por la mayor industria del séptimo arte, y desde ese punto de vista son inobjetables.

Pero por otro lado, si uno presta un poco de atención suelen ser premios, digamos algo hipócritas, y este año no fue la excepción.

Finalmente el premio a Mejor Película fue para Vivir al Límite, una película bélica sobre el horror de la misma en el conflicto contra Irak, y particularmente desde el punto de vista de un equipo de soldados dedicados a desactivar minas. Si bien por un lado parece criticar la decisión de ir a la guerra, el desamparo de los soldados, y el horror que sufren los mismos de una manera bastante cruda (lo cual, en definitiva no la diferencia de otras tantas similares y aún mejores) Por otro lado, cae en el tópico de toda película bélica yanqui, en mostrar el supuesto heroísmo de los pobres soldados, eso sí, estadounidenses; pone el acento en el hecho de que ya no es obligatorio enlistarse sino voluntario (simula cierta crítica por esto al desamparo pero termina utilizando como excusa para el “patriotismo”), y así... En definitiva, otra vez simulan una crítica cuando se están defendiendo a rajatabla.

No es casualidad que el premio se lo llevase este film (de cualidades cinematográficas... estándar) y no su más próxima rival Avatar, una verdadera sorpresa en cuanto a que una superproducción sea tan crítica del sistema de vida estadounidense; pareciera que en fondo a EE.UU. no le gusta ser criticado, y por eso se lo castigó a James Cameron con tan solo tres premios en rubros técnicos lógicos.

Avatar nos habla de unos Marines yanquis invadiendo una Colonia pacifista, similar a nuestros indígenas, en busca de un mineral precioso... y dispuesto a arrasar con todo con tal de lograr su cometido. En el medio escuchamos frases como que “nosotros (por EE.UU. no tenemos más que Blue Jeans para ofrecerles” y críticas al American Way of Life por el estilo. Decir qué me pareció Avatar sería redundante, hace dos reseñas a lo hice.

Luego de estas dos, mi mamá, la cual ya había comentado que era incondicional de Sandra Bullock quiso ver Un sueño posible, y mi impresión fue de una total indignación. Resumamos su guión en pocas palabras (no da para mucho más) un cuasi analfabeto negro con cualidades para el fútbol americano es apadrinado por una familia tipo, blanca, ultra conservadora, que lo ayuda en la universidad, y mientras este los ayuda a ganar todos los campeonatos, el negro triunfa en la vida, gracias a los blancos. Si, la película es eso; si, nominaron a mejor película eso; si nominaron a una película que bien podría haber sido producida por el canal Hallmark (por lo menos no le nominaron el guión). En una palabra, lamentable, un sueño posible... pero solo con a ayuda de la buena aristocracia, porque sino los negros solo sirven para jugar fútbol.

Sandra Bullock se llevó el premio a mejor actriz por este papel, ehhhhhh, no sé, si uno hace de uno mismo ¿le dan un premio? ¿no repite sus roles de atildada que en tantas películas románticas le hemos visto, pero en medio de un drama insultante? Suena más a premio trayectoria, pero bueh, una peli que defiende estos ideales taaan “americanos” no podía irse sin ningún premio.

Párrafo aparte para Quinton Aarón, el actor que hace del negro (perdón que suene discriminativo, peyorativo, pero es que la película es así e esquemática); una actuación digna de Kurt Russell en El último soldado tres palabras y dos gestos en toda la película, no sabemos si es por una mala performance del actor, o porque el guión así lo pedía para enfatizar más la idea de que los negros no saben hablar, es más, tal vez, ni siquiera sean humanos.

Otra fue Distrito 9, buen filme de Ciencia Ficción, filmada como si fuese un documental de televisión, o algo así; la única razón por lo que pudo estar nominada es por ese capricho de haber puesto 10 nominadas en lugar de 5, como era usual. Una interesante alegoría del Apartheid del África, pero en donde los marginados son unos extraterrestres que parecen salidos de Mimic, muy buena trama, algo desprolija; pero en el medio termina transformándose en una más de efectos especiales y acción.

Enseñanza de vida, la típica película pensada por y para ganar premios... pobre no gano nada. En pleno años 60, una adolescente es cortejada por un hombre mayor que le terminará enseñando “los valores de la vida”. Muy buena recreación de época con un clima excelente, muy buenas actuaciones, pero una trama a la que le cuesta levantar vuelo, por momentos parece una anécdota. Lone Scherfig, la de Italiano para principiantes, se nota algo encorsetada en este salto a las grandes ligas.

Bastardos sin gloria, Quentin Tarantino aggiornado, hollywoodense, parece esas películas de los Cohen con George Clooney (aquí Brad Pitt), delirante en su idea, como todas las de Tarantino, pero en definitiva correcta, no más que simpática.

Hablando de los Cohen tenemos Un hombre serio, la película de los Cohen de todos los años, por suerte el protagónico es para Michael Stuhlbarg (un actor de teatro, casi desconocido en el cine) y no para una estrellita. La película es él, muy buena actuación de paso, todas las penurias que sufre este hombre (la película es eso, una serie interminable de desgracias, con toque humorístico, una tras otra), en una historia muuy típica judía (si se quiere teoriza sobre la culpa), y que hace que los que no pertenecemos a esta colectividad nos sintamos un poco afuera. Repito, muy buen actor.

Amor sin escala, lástima a Jasón Reitman (Gracias por fumar, Juno) ya lo agarró la maquinaria de Hollywood, una buena comedia, hilarante, aguda... pero me gustaron más sus films independientes, más libres, sin la necesidad de contar con la presencia de un actor como George Clooney que hace que toda la historia gire alrededor de él. Ya no es la película de Jasón Reitman, es la última de Clooney.

Preciosa, otro argumento Hallmark style, eso sí, se debe agradecer que aquí no hay esa dicotomía negro bruto/blanco bueno, es la historia de una adolescente de 16 años que expulsan del colegio porque está embaraza de su segundo hijo, también fruto de una violación de su padre. Si eso les parece fuerte, prepárense para una escalada de bajezas, una madre que la trata peor que su padre (si eso es posible), como una esclava; una abuela que solo aparece para llevarse a la hija mayor que sufre retraso mental y a la que llaman Mongo, una asistente social que no se ocupa de lo que se tiene que ocupar, y así, cada vez peor. Solo encontramos respiro en la imaginación de Preciosa, que mientras es golpeada, o le avisan una noticia terrible, sueña con ser una gran estrella del Gospel. Muy dura, agobiante; pero a la vez aleccionadora, condescendiente, no se siente como algo real, más bien como un muestrario facilista de la situación de la clase indigente estadounidense; y eso sí, solo se ve un blanco indigente en la película, el resto son negros o latinos... no vaya a ser cosa que nos comprometamos en serio.

Y por último, la mejor, la que para mi debió ganar, Up, una aventura de altura, otra joya de la factoría Pixar de la cual ya hablé en la reseña de julio pasado; por lo menos le dieron el premio a mejor film animado. Las palabras sobran, Ex-ce-len-te. Pero claro, Hollywood no corre riesgos, y las únicas “capacitadas” para ganar son dramas que simulan ser profundos, o algún que otro tanque taquillero para variar.

Eso es todo, ahí están las diez nominadas, y la ganadora, los Oscar no cambian, Hollywood n o cambia, sigue teniendo miedo a lo novedoso, a que dejen de tirarles flores, a descubrir géneros nuevos... es Hollywood, LA gran industria, y como tal va a lo seguro.

Ah, El secreto de sus Ojos ganó como mejor film extranjero, buenísimo; gran film. También ganó el Goya; y espero que gane El Cóndor de Plata, Ojalá.

Los veo dentro de poco para mi reseña mensual.
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jueves, 4 de marzo de 2010

De mis gustos personales

Hay un refrán que dice “sobre gustos no hay nada escrito”; pero por otro lado, hay determinados asuntos sobre los que existe un ¿consenso? popular de que algo esta mal o es malo.

Por ahí viene el asunto, y como este blog es de cine, a eso me voy a avocar. Muchas veces presiento que tengo una predilección hacia películas que no le gustan a nadie, o por lo menos que comúnmente son considerados, por así decirlo, bodrios, o films de baja calidad.

El problema de eso es que se complica, por ejemplo, hacer un comentario en una reunión sin que nadie te salga al cruce.

Además, otro problema es que tengo un gusto algo heterogéneo, salto de films más artísticos y/o independientes, a productos más comerciales y regulares; de grandes producciones, a “berretadas” típicas de una filmación cacera, de temas profundos a los items más variados. Por eso me cuesta encontrar opiniones igualitarias, en un grupo de amigos, hablas de “Kurosawa” y te miran como si hablases de física cuántica; en un foro de cine, hablas de Alberto Lecchi, y te quieren expulsar... es complicado.


Todo esto me sirve como pie para referirme a tres ejemplos sucedidos en este lluvioso mes de febrero, un boton de muestra para hablar de heterogeneidad.




Por un lado, se estrenó Desde mi cielo, el opus más reciente de Peter “Frodo” Jackson, a verdad mi interés era escazo, pero cuando en la semana previa empezaron a lloverme críticas adversas sobre ella, no me pude resistir y corrí a verla. La verdad, no sé si fue porque minutos antes había visto Toy Story 2 3D (para qué reiterarme en tamaña obra maestra), o que, pero a mi la de Jackson me encantó.

Muchos le critican no ser para nada fiel a la novela original (reconozco que no la leí), que es muy melosa, que parece un pastiche de colores pasteles; sin embargo yo seguí su larga duración con mucho interés y sin poder despegar los ojos de la pantalla.

Al principio, nos cuenta la vida de Susie Salmon (Saorsie Ronan), una niña de trece años, en los años ’70, con toda la rebeldía que eso implica, su ámbito familiar, su escuela, su primer amor, su posible primer beso.

Pero ya sabemos desde el principio que será asesinada, por un vecino (Stan Tucci, irreconocible).

A partir de ahí, veremos como sigue la vida de la familia, y de cada uno de los personajes en los que ella influenció; todo visto desde el limbo, purgatorio personal, o como quieran llamarlo, por la propia Susie.

Con un fuerte arraigo en la relación padre-hija, lo que tal vez juega en contra al personaje menos elaborado de la madre; la película se desliza con mucha sutileza, con gracia, con suspenso, con drama (pero sin caer nunca en golpes bajos, y eso que la historia era muy propicia); y logra seguirse con mucho interés.

Peter Jackson, de quien uno, a esta altura, esperaría muchos efectos especiales, logra más que eso, unas puesta en escena hipnótica, una dirección de actores magistral, excelente fotografías y recreación de época (sin los clichés de siempre ), y los mentados FX, sí, estan (por algo tiene empresa propia) pero en un segundo plano.

En el rubro actoral, todos cumplen más que bien sus roles, pero destacan Ronan (por su presencia en pantalla), Stanley Tucci (un asesino/violador inolvidable), y alguien que nadie nombró, Susan Sarandon, que en un papel menor menor como el de la abuela, se carga la parte humorística al hombro, y logra salir más que aireosa.

Digan lo que digan, para mi fue una experiencia formidable.







Pasando al segundo ejemplo, por fin pude ver El frasco, una argentina estrenada en 2008, que se me escapó del cine, y que hacia meses tenía el DVD, pero no se daba la oportunidad. Debo decir que soy como un incondicional de su director, Alberto Lecchi, y eso es lo que lleva ala controversia. Para muchos es un director comercial, el típico director de televisión que salta al cine a realizar productos pre-fabricados. No se si están errados, pero a mi me encantaron todos (salvo uno, hay que decir) de sus films, un director que se mueve tranquilamente en las aguas de los géneros más variados, y siempre sale aireoso.

En esta oportunidad, y siguiendo relativamente la línea de su anterior Una estrella y dos cafés (pero en un tono más humorístico), nos cuanta la historia de Pérez (Dario Grandinetti), un conductor de ómnibus en un pueblo entrerriano; tímido hasta el extremo, algo torpe, y enamorado de Romina (Leticia Bredice) una maestra de escuela rural.

El asunto se plantea cuando Romina le pida a Pérez que lleve una caja (con un frasco de orina en su interior) a un laboratorio a la ciudad para unos análisis de rutina. Dos más dos son cuatro, y Pérez primero se olvida el frasco en un restaurante, y luego lo rompe. De ahí en más comienzan las sutiles complicaciones.

La película, a termino medio entre Historia mínimas y una romántica, es de una calidez que logra que nos relajemos y riamos ante la torpeza del sufrido hombre, y nos embelesemos con los magníficos paisajes captados por una excelente fotografía.

Las actuaciones son otro punto fuerte, Dario Grandinetti hace una gran composición con todo su cuerpo y gesticulación mínima para este Pérez atribulado; y Leticia Bredice realiza una parodia de maestra rural desopilante... ¿Ah, no es una parodia?... Bueno, Grandinetti está muy bien.

A mi parecer, otro gran film, de un gran director.






Por último, tras varios años de infructuosa búsqueda, logre ver, o a decir verdad, rever, La sustancia maldita, un opus ochentoso del prócer del clase B Larry Cohen (aquel de Está vivo).

Yo recordaba haberla visto cuando era chico alguna noche por el viejo Canal 11, y después desapareció, quedaron los recuerdos de algunas escenas, el sabor de la diversión, y nada más. Literalmente la busqué por todos lados hasta que alguien a quien estaré eternamente agradecido me envió un link para descargarla de internet, y reviví aquellos viejos tiempos.

Vamos a la historia, un grupo de mineros encuentran en la nieve una sustancia palpitante similar a un yogurt, como quien no quiere la cosa (Ja!) uno la prueba y tiene buen sabor; acto seguido es comercializada como “The Stuff” o “La cosa”, y su adictivo sabor la hace muy popular.

El problema es que La Cosa tiene vida (sino pregunten en Lavalle 2021 3° 5), ¿y qué esperaban de una masa palpitante?, y está devorando por dentro a todo el que la prueba transformándolos en zombies esclavos súper veloces; y al que no lo hace también, porque masas gigantes del producto se deslizan aniquilando a aquel rebelde que no quiera sucumbir a su gran sabor. Sí, aunque no lo crean, su trama es esa.

Ya lo sé, la película no es buena, tiene uno de los finales más absurdos de la historia del cine, y los actores podrían laburar guión en mano que daría lo mismo. Pero tiene su encanto, y va más allá de un encanto por lo retro, o por el cine de bajo presupuesto (por ser benévolo). Las falsas publicidades, las constante luces de neon, lo graciosamente estúpido de varios de sus diálogos (¿alguien puede llamarse Mo?), y básicamente su ridícula trama, la hacen una montaña rusa de diversión, pero solo para algunos que gozamos con estas cosas.

En fin, sobre gustos no hay nada escrito, y no hay forma de que me vuelva más tradicional, tendré que seguir dando batalla en la defensa de mis peculiares preferencias, Fah!









EXTRA!, EXTRA! Como no todo me gusta, inauguro sección, o como se llame:





EL FIASCO DE TURNO:


¿Con este título hace falta que explique de qué se va a tratar?... no, no es la biografía de Leticia Bredice, ese tema ya lo terminé; es de algún garrón que me comí (en materia de películas, claro).


Este mes vamos con/contra Habitantes silenciosos, una alemana de suspenso sobre una mujer que vive y trabaja en una comunidad de edificios muy modernos y conservadores, y en donde todos los co-propietarios mantienen una moral alta, y al que no, lo liquidan... o al menos es lo que entendí.

Llena de flashbacks, flashforwards, escenas oníricas, incoherentes (a veces aparecen personajes dos veces en el mismo lugar) una fotografía blanca hasta el brillo extremo que daña la vista, y una de las protagonistas más excéntricas del cine; la película es de lo más extraña y logra confundir desde el primer minuto sin aclara nada en su, eso sí, corta duración. Uno termina de ver este film sin entender absolutamente nada de lo que vio, y con ganas de preguntarle al realizador ¿qué carajo quiso hacer?. Un fiasco enigmático.


Punto aparte para un agradecimiento a todos los que escribieron mensajes en este mes, especialmente un gracias enorme a María Alejandra Portela, autora del mencionado en la entrada anterior Un Diccionario de Films Argentinos la primera que escribió un comentario en el propio blog; además prometió tercer volumen de la obra; desde acá espero que sea muy pronto.
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miércoles, 10 de febrero de 2010

Racconto de los últimos cuatro meses



Antes que nada, hago el anuncio: VOLVÍ. Después de cuatro meses en que no escribí nada y prácticamente me desconecté de internet (por fuerza mayor, me quede sin proveerdor), ahora pienso volver con asiduidad. Después de todo, desde principio no habia prometido continuidad...


En estos cuatro meses pasó bastante... bueno algo; finalmente no me recibí de abogado, me quedo colgada una materia porque levantaron la cátedra (espero poder darla ahora y finiquito), sigo sin encontrar ningún laburo afín, volví a mi regularidad en las salas de cine (después de un Agosto/noviembre funesto); y si, vi mucho cine; veamos detalladamente.


Diciembre me esperó con una gran vuelta a las salas, fui a ver Los fantasma de Scrooge, claro en 3D. La verdad, muy buena, luego del paso en falso de Beowulf, Robert Zemeckis volvió a dar un gran film de captura de movimiento, al estilo de la suprema El expreso Polar; lo único para achacar, un poco lúgubre (sobre todo el primer fantasma) y no poder verla en ingles con la inigualable voz de Jim Carrey. En cuanto a la animación, mejora a pasos agigantados, ya no parecen esos zombies de la primera experiencia con Tom Hanks, cada vez hay más vida en esos ojos.


En el medio vi Bienvenidos al país de la locura (un horrible título local), una genial comedia francesa con dos grandes como Kad Mehrad y Dany Boon (que también escribe y dirige); lamentablemente tuvo un paso muy fugaz por nuestras salas, es más ya la están dando por Moviecity, casi al mismo tiempo que sale el dvd, y bueh... esta sí la recomiendo, si tienen la posibilidad no la dejen escapar.


También vi Identidad sustituta, tan liviana como una bocanada de aire, eso sí, un aire medio contaminado. La peli no esta mal, pero... no se, quiere decir algo y se pierde en el camino, entre mucho fuego artificial y peluquines horrendos. Se pretende defender a la humanidad por sobre los robots, pero resulta que los malos son humanos que matan robots, ¿en qué quedamos?, prácticamente ya la olvidé.


Saliendo e la pantalla, por mediados de diciembre me compré, por fin, los dos tomos de Un diccionario de films argentinos, de Raúl Manrupe y María Alejandra Portela. Me acuerdo que esos libros me volvieron loco cuando me los presentó la bibliotecaria amiga de mi secundaria, se los debo haber pedido prestado cerca de veinte veces; en ese momento (sólo el primer tomo) estaba fuera de mi alcance, y lo fotocopié (sí, fotocopié un libro, y tengo pelis piratas y vi alguna por internet, que se le va a hacer), pero no podía haber sido peor, mal compaginado, le faltaban páginas, impresentable (perdón Diego que te regale la fotocopia). Ahora me di al gusto, y sé que parece tonto, pero lo leo como una novela, película por película, me lo lleve de vacaciones a la costa y todo (no me imagino lo ridículo que debo haber quedado leyendo ese “mamotreto” en la playa). Sueño cumplido.


Volviendo al cine, conocí otra sala (las del Village Caballito) y vi Mis estrellas y Yo, otra vez, comedia, otra vez Francia, otra vez Kad Mehrad, otra genialidad... otro paso fugaz por las salas; otra vez, si la dejaron pasar, aprovechen la oportunidad.


Y llegamos al 2010, y a Avatar; la verdad no le tenía confianza cuando vi el adelanto, pero me encantó, una trama muy simple, pura aventura, y majestuosidad visual. Hay muchos que achacan chatura, pero yo no espero encontrar a Woody Allen cuando veo una de James Cameron, los dos geniales, pero distintos.


Y hablando de Woody, luego de quince días de playa y nada de cine (estaba demasiado lejos de un cine con muy pocas atracciones – Luna Nueva o Sherlock Holmes- ), vuelvo a lo grande viendo Toy Story 3D, la verdad, el 3D no aporta mucho, pero ver esa obra maestra en cine y que parezca nueva, no tiene precio; juro que cantaba en la sala como un chico.


Más tarde ese mismo día vi La princesa y el sapo, por el solo hecho de ver una de Disney en animación tradicional, y porque la sala estaba al lado de la 3D... y me colé (sí, no soy una persona decente, sumo otro delito a los mencionados antes). La peli esta bien, rescata un espíritu antiguo, buenas canciones de musical, historia rosa, y todos felices.


Ya terminando con este racconto, vi en cable La madre de las lagrimas, de Dario Argento, que termina con la trilogía de las madres; y tiene todo lo que uno espera de una de Argento: sangre, tanas en bolas, sangre, Asia Argento y sus tetitas, sangre, clima sombrio, sangre, muertes muy absurdas (no se pierdan a la que ahorcan con sus propias tripas), sangre, y mucha incoherencia; pero al final es divertida, no tiene lógica, pero es una de Argento y es digna hija de su padre, es un festín para amantes del gore y el giallo italiano.

Eso fue todo, o casi todo, describí solo algunas películas de las muchas que vi, y yo sigo igual, tan amante del cine como antes, pero eso sí, con nuevo proveedor de internet y ganas de poder seguir escribiendo.
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domingo, 4 de octubre de 2009

Nena mala






A veces, hay historias en el cine que parecen repetirse una y otra vez, películas que al leer de que se tratan, o ni bien desarrollada su trama parece que ya las hubiéramos visto. ¿Cuántas películas hay sobre niños malvados?




Desde el grupete de Los niños del maíz (o el horrible título local de Cosecha Negra) y sus ¡¡¡seis!!! secuelas, o los albinos de El pueblo de los malditos, y hasta la inefable Regan de El exorcista (en una elección de títulos caprichosa, porque hay miles para nombrar); pareciera que nada nuevo se puede contar.




Sin embargo, todavía hay sorpresas, y La huérfana es una ellas; cuando su trama parecía un cliché visto millones de veces, termina no pareciéndose a nada que yo haya visto.




Es cierto que tiene algunos puntos en común con El ángel malvado, esa en donde Macaulay Culkin era un purrete pérfido porque sí, y Elijah Wood era su primo con más bondades que el Lactobasilus GG (¿Se acuerdan?). Pero es sólo en apariencia, ahí en donde la anterior hacia agua, esta construye una madeja que termina cerrando por todos lados.




Aunque está vendida como film de horror (tal vez porque una de sus productoras sea la afin al género "Dark Castle"), el nuevo film de Jaume Collet-Serra es uno de suspenso hecho y derecho, y de esos que nos atrapan desde el comienzo y no nos sueltan hasta el final; tanto que uno espera que termine de una vez (cosa que los 123 min. no ayudan) para ver qué es lo que va a suceder; la tensión se maneja al límite.




Durante la primera parte nos adentraremos a una historia más similar a un drama con un matrimonio con dos hijos, sumidos en el dolor por la pérdida al momento de nacer del tercer hijo. Ya desde el comienzo las grietas se notan en esa familia, en donde cada uno tiene sus traumas (infidelidades, problemas de conducta, de comunicación, alcoholismo), y donde las críticas de unos a otros estan a flor de boca.




Para calmar el dolor deciden adoptar una niña a la que pretenden poder entregar el amor que no pudieron dar a su hija natural (palabras literales de los padres).

La elegida será Esther (Isabelle Fuhrman, de 11 años) una nena, de 9 años, algo extraña, retraída, con un gran sentido parta el arte, y aparentemente muy dulce.

Ya en los comienzos, la integración se hará complicada, pero nada parece culpa de ella, se muestra como una incomprendida... hasta que definitivamente muestre la hilacha.

Entrando en el climax, Esther demostrará ser todo menos dulce, es capaz de amenazar, "planear accidentes", sugestionar, y claro, asesinar (entre otras actividades para nada habituales en una niña con mirada tan angelical).

Esther será capaz de utilizar como cómplices, bajo amenaza, a los otros dos hijos de la pareja (un nene más grande, y una más chica sordomuda); y hacer todo lo posible por enloquecer a sus padres, especialmente la madre, que deberá luchar contra la incredulidad de todos los que la rodean.

Todo esto conducirá al final, ¡que final!, una sorpresa que le terminará dando coherencia a lo que hasta ahora parecía una locura.

Durante todo el relato, la película no aterra en ningún momento, pero todo el tiempo nos corre un frío por la espalda, nos rascamos los brazos, nos mordemos los labios; en definitiva uno se compenetra con la historia como si nos estuviese ocurriendo a nosotros.

Este logro se debe a varios factores, un guión armado como un rompecabezas que se ensambla como con grasa, un director que decide qué mostrarnos y qué no, y un grupo actoral que en su conjunto se luce como en un buen drama.

La película ha recibido críticas dispares por todo el mundo, pareciera que es cuestión de amarla u odiarla, sin medias tintas, claro yo estoy entre los primeros.

Se le ha criticado sus muchos lugares comunes (pesadillas, golpes de efecto, imágenes fuera de cuadro); pero estos "efectos", han sido utilizados desde los comienzos del relato cinematográfico, y no hay maestro del suspenso (inclusive Hitchcock) que no haya recurrido a ellos.

Otra crítica, es su historia y escenas similares con la ya citada El ángel malvado, y sobre todo con Joshua (que encima comparte madre - Vera Fármiga -); y sí, están la escena de la pista de patinaje sobre hielo, las amenazas y chantajes, y mucho del clima de la segunda; pero esto es sólo el comienzo esta va mucho más allá. En las otras, los niños simbolizaban la inocencia perdida, aquí, Esther es mucho más, parece el símbolo de la ruptura de la familia, una metáfora de la desunión, es definitivamente un personaje más complejo. Si de similitudes hablamos, en cuanto a su estructura, me hizo recordar a La mano que mece la cuna (pido perdón de antemano a los fans de ella, entre los que me encuentro); la tensión familiar personificada por un extraño que se entromete, esos nervios y escalofríos que hacen que uno quiera que la historia acabe de una vez; y por supuesto personajes de los más malvados del cine en medio de una familia pura inocencia.

Por último, la mayor crítica que se le ha hecho (y por lo cual se dividen todas las aguas) es por su final. Antes de seguir, aclaro que me cuesta escribir sobre esto sin adelantar nada, pero voy a hacer el intento. Para algunos es una ridiculez, un imposible, que los productores arrugaron en los testeos de público y se lo cambiaron a las apuradas. Para mí es el único final posible, inesperado, que deja con la boca abierta, y que le da un cierre lógico a algo que de otra manera era insostenible. Habrá que verla para tener una opinión propia. En lo que a mi respeta, una sorpresa, un hallazgo, una pequeña historia de la cual no hubiese esperado mucho más que un par de sustos, pero de la que encontré más, mucho más.


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domingo, 27 de septiembre de 2009

Arráncame los ojos de un tirón




Hay algo extraño en las películas de terror, ¿qué es lo que nos hace verlas? ¿por qué nos quedamos, aún sabiendo que no son buenas?... o por lo menos es lo que me pasa a mi.



Ayer a la tarde volví otra vez a incurrir en la misma costumbre, hay que decidir qué película ver, y elijo otra vez una de terror, y de esas que prometen ser sangrientas, y vuelve a suceder, una vez más.



Sin embargo, el film de ayer me dejó algunas reflexiones, y es lo que voy a escribir. A esta altura ya es importante saber de qué estoy hablando, se trata de El ojo del mal, una no recomendable película de terror.



Antes, relato brevemente la trama (que en verdad no da para mucho más), un grupo mixto de jóvenes que estan cumpliendo condnas menores es enviado a restaurar un hotel abandonado, para reducir sus condenas, una vez allí se van a encontrar con un asesino con una fascinación por arrancarle los ojos a sus víctimas, en serio, eso es todo; hay alguna explicación, escenas previas que intentan dar sentido, pero no lo logran, nada más.



El problema en sí, no es la trama, pobrísima como se habrán dado cuenta, sino la manera en que es llevada a cabo.



Últimamente, el cine para adolescentes (como lo es este) nos ha acostumbrado a una edición videoclipera y a escenas lo más gráficas posible; pero esta parece ser el sumun en este sentido.



En cuanto a la edición, habría que preguntarse si le gente detrás de las cámaras no tenían párkinson (o aunque sea mucho frio) al momento de filmarla; literalmente la imagen está sacudiéndose constantemente, y hasta hay escenas de personajes corriendo tomadas en planos 3/4 de frente y siguiendo los pasos del mismo (recurso ultra utilizado en videoclips); un poco resulta modernismo (o algo así), pero hacerlo consantemente es muy molesto.



Pero lo realmente discutible del film es su gusto por exponer carne humana, y no hablo de cuerpos desnudos precisamente. Desde el comienzo nos muestra con lujos de detalle como Jacob, el asesino se dedica a arrancar ojos, con planos alejados, primeros planos, cámara lenta, y hasta el interior del agujero que queda cuando se va el ojo; sepan disaculpar que me lo tomo en broma, pero desúés de un rato deja de ser asqueroso, para volverse gracioso.



Como si fuera poco, este personaje guarda los ojos en frascos cual aceitunas en salmuera, y se ve que a alguien le pareció divertido posar la cámara una y otra vez sobre los mismos.



Ojo, que lo de los ojos no es la única muestra de mutilación y salvajismo, veremos también ganchos que arrancan mandíbulas, cabezas que se rompen contra el techo, y hasta un corazón que se rompe (otra vez, literalmente).



Algo curioso, es que, ante tanta asquerosidad (sumada a una fotografía premeditádamente sucia), la película ni siquiera logra su comedito (supongo) de atemorizar o de horrorizar con estas imágenes, al segundo tuerto uno ya se relajó y todo le importa poco y nada.



Otro dato curioso, lo encuentro en el reparto; esta película está producida por la WWE, una especie de Titanes en el Ring yanqui (de la cual salió por ejemplo Hulk Hogan y The Rock), para exclusivo "lucimiento" de uno de sus luchadores, Kane... en el papel de Jacob.



No deja de ser llamativo, recuerden qué tipos de pelis hacian nuestros Titanes, mientras unos se enfretaban al Capitán Piluso y colaboraban con los Superagentes, este se enfrenta contra adolescentes cachondos y colabora con la labor de maniáticos como Jason Vorhees (la asociación es obvia ya desde el nombre, y aún más en las excusas de la trama).



Otros films de la WWE nos mostraron a sus luchadores en films de acción ultra patrióticos (The Marine con John Cena) o que hacen justicia por mano propia reventando a palasos - en serio - a los malos (Con la frente en alto, con The Rock).



En definitiva pareciera que sus luchadores de catch no estan dirigidos a un público infantil como los nuestros (las dos películas de 100% Lucha también son una muestra de esto); pero pareciera que se van para el otro lado, demostrando una violencia descarnada, puramente innecesaria.



A lo largo de la historia del cine, el género de terror es uno de los que más ha cambiado; se ha pasado de un terror más psicológico, sugestivo; a algo más explícito, directo, que causa un shock como sea (aunque sea a través del asco).

Películas como esta parecen el equivalente pornográfico al cine de sangre, se tira toda la carne al asador sin dejar nada para el misterio.

Sin embargo, y hago un mea culpa, pareciera que a la hora de elegir, ahora nos inclinamos hacia este estilo. Estas películas, no son realizadas precisamente por amor al arte, son hechas para el comercio, y parece que son rediruables, porque salen como chorizos (¿alguien puede creer que sea inminente el estreno de El juego del miedo VI?, yo me cansé - o asqueé - a la segunda).

La trama, como aclare párrafos arriba, es lo menos importante, una excusa para hilvanar mutilaciones de todo tipo, casi como hacer un recorrido por un frigorífico.

Ni hablar de rubros técnicos o actorales, todos puestos al servicio de la masacre; todo es tan pésimo que a uno le dan ganas de que se mueran todos y termine de una buena vez.

Por momentos, pareciera que pretende rendirle homenaje a ciertos clásicos del terror gore de los '70 y '80 ( las reminiscencias a Martes 13 son muchísimas y obvias), pero termina siendo sólo una apariencia; o un homenaje muy fallido. Cuando en décadas pasadas se creó y recurrió a este subgénero del terror (muy explotado por directores como George Romero, Tobe Hopper, o el primer Peter Jackson),el acumulamiento de sangre escondía un trasfondo mucho más rico, interesante; cosa que aqui no ocurre en ningún modo.
Sangrienta, asquerosa, aburrida, ridícula, todo esto le cabe a la perfección. Al igual que terrorífica, espantosa, espeluznante; pero en el mal sentido. Lo único positivo es es corta duración, y su final que pareciera no dar lugar a una posible secela, aunque uno nunca sabe. Una lástima, una hora y media totalmente desperdiciada.

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domingo, 20 de septiembre de 2009

Antoine el benefactor

De nuevo estoy de vuelta, después de larga ausencia... Ah, no, eso es otra cosa. Estoy aprovechando los pocos momentos en que la empresa de Internet que contraté me deja conectarme, para poder hacer una nueva entrada en mi blog preferido (Je!).

Ya sé que anteriormente prometió una reseña sobre El secreto de sus ojos, pero a más de un mes de esos dichos, y mucho más del estreno de aquella, prefiero guardarlo para cuando salga el DeVeDé, voy adelantando que es formidable.


Esta vez prefiero no escribir sobre un estreno, tampoco lo voy a hacer sobre un clásico, sino sobre un film discreto, una discreta comedia francesa.


El Restaurante, horrible título para el original Aprés Vous... (algo así como "Después de ti" o "Después de que"), es una comedia que sigue el "molde" de la más típica comedia francesa, pero no por eso deja de ser una experiencia muy divertida.


Antoine (el genial y versátil Daniel Auteuil) es Someliër en un restaurante parisino, cuando empieza la historia lo vemos con una vida tranquila aunque algo monótona, pero de camino a ver a su novia, se encontrará con Louis (José Garcia) apunto de ahorcarse en una árbol; por puro instinto Antoine irá en su socorro, y de ahí en más cambiará su vida.


Louis resultará, sin más palabras, un lastre; un ser que no le encuentra sentido a su vida, que vive apesadumbrado, y que intentará suicidarse constantemente. Pero Antoine se apiadará de él, y cumpliendo un rol de buen samaritano, lo ayudará una y otra vez, hasta no poder sacarlo de su vida.


Entre los "mandados" que el santo de Antoine realizará para su "nuevo amigo", se pueden contar robarle una carta suicida a su abuela totalmente sorda y cegatona, conseguirle trabajo en su restaurante, y en el mismo puesto que él (claro que será completamente inepto), y por último intentar contactar a la razón de tanta pena, una ex-novia de Louis, Blanche (Sandrine Kiberlain), una florista con problemas amorosos.


A lo largo del film, veremos la transformación de ambos personajes, mientras Louis va adquiriendo color en su personalidad, Antoine se va pareciendo cada vez más a Louis, y encima se enamorará de la bonita florista.


Comedia de enredos, al fin, el disparate estará a la orden del día; pero todo dentro de un cuadro medido, una trama bien desarrollada y que le permite un desarrollo a los actores, sobre todo Daniel Auteuil, el protagonista excluyente del film, el que se roba todas las escenas.


Uno nunca entiende la actitud de Antoine, por qué soporta tanto, por qué ayuda a un personaje al que más de uno quisiera golpear, o aunque sea sacudir para ver qué le pasa. Pero es así, se convierte en un benefactor capaz de poner en riesgo todo lo que tiene para ayudar a alguien que, en definitiva, no deja de ser un desconocido (tal vez esas emociones era lo que necesitaba para despertar de su aletargada vida).


Hay algo que diferencia a la comedia francesa de la típica comedia jolibudense, no es una sucesión de gags, no es una risa contínua por lo absurdo. Tampoco es cuestión de desmerecer a ese tipo de humor, simplemente, este es distinto, más que la carcajada ante situaciones ridículas, esto es una humorada, una sonrisa que dura toda la proyección, y aún después. Es un film ameno con situaciones mordaces desde los diálogos más que desde el físico. Es un gusto poder apreciar ambos tipos de comedias.


Pierre Salvadori (director, y uno de los guionistas) parece seguir la senda de las comedias de Francis Veber, su estilo es similar, pero a diferencia del director de El Placard, Salvadori se inclina más por la comedia romántica (estilo que quedará más marcado en la posterior Mujer de Lujo), pero prevaleciendo más lo cómico que lo romántico; es por eso que no podría decir que esta es una comedia romántica pura (por lo menos, no al estilo meloso que entiende el país de norte).


Una comedia para recomendar, para pasar un momento más que grato y continuar con una sonrisa aún después de verla (apuntarla quienes quieren ver una romántica con su pareja y no morir en el intento, ambos la pasarán bien).


Por ahora, me despido hasta la próxima vez que se me permita escribir.
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